Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como NUESTROS AUTORES

"BOULOGNE-SUR-MER: EL FINAL" POR ABEL POSSE

Imagen
  El señor anciano, el señor argentino, vivía en el piso alto de la casa que le alquilaba el doctor Gerard, en Boulogne-sur-Mer. Promediaba un agosto fuerte, de calores húmedos. Sólo refrescaba en la alta noche cuando la brisa del mar traía los olores salinos del puerto. La brisa entraba como una amiga y él la respiraba profundamente. Ya no dormía. Permanecía sentado contra las almohadas en la penumbra. Pensando. Recordando. Estaba a solas con su larga muerte. A veces se preguntaba desde cuándo empezó a morir. ¿Desde el fin de aquella tarde en Guayaquil? ¿Desde 1829, cuando decidió no desembarcar e irse para siempre de esa patria que empezaba a preferir la anarquía a la grandeza? Ningún ser sabe con certeza desde qué momento pertenece más bien a la muerte, aunque crea seguir por la vida. Hacía mucho que no recibía visitantes. Esa ingratitud lo eximía de tener que fingir preocupación por las cosas reales. La fiesta, las angustias, las glorias... le parecía que no las había prota...

“BASTA” POR AÍDA BORTNIK

Imagen
  6:30 - Lo despertó la sirena. Bueno, no es una sirena, es como un aullido eso que tienen ahora los autos de la policía. Y ya que la persiana estaba levantada (porque después de la cuarta vez que envió a arreglar ese despertador que le trajo el idiota de Guille de Miami, decidió que si e l sol les bastaba a los campesinos, también podía bastarle a él), se asomó un poco, con el airé alerta de los que han visto demasiado cine como para sacar el cuerpo por la ventana cuando oyen a la policía. Entraban a la casa de arriba de la farmacia, pero allí viven los viej os ¿Quién va a asaltar esa casa si todo el barrio sabe que están muertos de hambre? No había luz, pero ni siquiera perdió tiempo en irritarse por eso, el problema era que otra vez se había olvidado de comprar hojitas para la máquina. Naturalmente se cortó, aunque nada más que tres veces, Podía haber sido peor. Mientras lo calentaba, se reprochó seguir tomando café con lo caro que era, pero el mate se lo había prohibido e...

LA BALADA DE DOÑA RATA DE CONRADO NALÉ ROXLO

Imagen
Doña Rata salió de paseo por los prados que esmalta el estío; son sus ojos tan viejos, tan viejos que no puede encontrar el camino. Demendóle a una flor de los campos: -guíame hasta el lugar en que vivo. Más la flor no podía guiarla con los pies en la tierra cautivos. Sola va por los campos, perdida; ya la noche la envuelve en su frío, ya se moja su traje de lana con las gotas del fresco rocío. A las ranas que halló en una charca Doña Rata pregunta el camino, mas las ranas no saben que exista nada más que su canto y su limo. A buscarla salieron los gnomos, que los gnomos son buenos amigos. En la mano luciérnagas llevan para ver en la noche el camino. Doña Rata regresa trotando entre luces y barbas de lino. ¡Qué feliz dormirá cuando llegue a las pajas doradas del...

EL NARANJO DE MEDARDO ANTÓN

Imagen
"Es hermoso escribir  porque reúne las dos alegrías:  hablar uno solo y hablarle a la multitud"   (Cesare Pavese) Es una rosa. Un rosa rosa. Pegada a su tallo, a su rama, al rosal que se levanta solo, solitario sobre la tierra negra del jardín de atrás de la casa verde de Medardo Antón. Una mano va hacia la rosa, la arranca del rosal y la rosa rosa con una espina le da en el pulgar. Protesta la mano y manda por el brazo, al hombro, al cuello, el dolor y el grito. El grito despierta el ladrido de Garufa el perro de Medardo Antón; al que responden otros cuantos perros que con sus ladridos disparan las alarmas de todos los autos del barrio, q ue, a su vez, activan las alarmas del supermercado Venecia , de la farmacia La Saludable , del banco de Crédito Posible y de la ferretería El Clavo Miope.   La policía sospecha un robo y acude a toda sirena y en el apurón choca con una camioneta que transporta naranjas del Paraguay. El naranjero se lamenta, el ...

LA PELOTA DE LA RIBERA EN OSAKA

Imagen
Había un niño quilmeño de 10 años que jugaba en la costa de la Ribera con una pelota de goma colorada.   La pateó al descuido y la pelota cayó en el río. La corriente de tranco lento la arrastró al mar. Una ballena bonachona, que dormía con la bocaza abierta filtrando el krill por sus barbas, se la tragó al descuido. La indigestión fue seria, Sabio el cetáceo se purgó con algas y la evacuó enterita, redondita y colorada. Veintidós delfines jugaron un partido empeñoso con ella, hasta que pasó un cardumen de sardinas y atunes y dispararon en su persecución. Un pulpo, que la venía observando de lejos, se enamoró de la pelota, la cortejó y como no recibió más que indiferencia la abandonó resentido. Un marinero de un pesquero de Japón la recogió y se la dio al capitán Yakura para que se la lleve a su hijo.   Hay un niño japonés de 10 años que juega en la costa Osaka con una pelota de goma colorada.   Chalo Agnelli de la serie "Al calor de la infancia" Publ...