Entradas

LA PALABRA POÉTICA

Imagen
La palabra poética, como el ala, es la condición para soportar el abismo, pues de lo contrario sólo quedan el vértigo y la caída. En los límites del hombre, la poesía es el hito movible que lo acompaña y lo preserva. Una poesía innecesaria no es poesía. Por eso pudo decir Rilke, pensando sobretodo en la poesía: " Una obra de arte es buena cuando nace de la necesidad. Es la naturaleza de su origen la que la juzga. Las obras de arte son de una infinita soledad; nada es peor que  la crítica para abordarlas. Sólo el amor las puede alcanzar, guardarlas, ser justo con ellas."   Sería por lo menos deseable que todos aquellos que hablan de la obra de arte, de la poesía, desde afuera, pudieran por lo menos captar la paradójica necesidad de otro brevísimo texto del creador de 'Las elegías de Duino': "Cuando escribo, yo no miro la punta de la pluma, sino el capricho, en el aire, de la otra punta de la lapicera". He ahí la última necesidad de la poesía: su conexión ...

"GENTE NECESARIA" DE HAMLET LIMA QUINTANA

Imagen
Hay gente que con solo decir una palabra enciende la ilusión y los rosales, que con sólo sonreír entre los ojos nos invita a viajar por otras zonas, nos hace recorrer toda la magia. Hay gente,que con solo dar la mano rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero, coloca las guirnaldas. Que con solo empuñar una guitarra hace una sinfonía de entrecasa. Hay gente que con solo abrir la boca llega hasta todos los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños, hace cantar el vino en las tinajas y se queda después, como si nada. Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria, pues sabe, que a la vuelta de la esquina, hay gente que es así, tan necesaria. ( Hamlet Lima Quintana - Enrique Llopis )

36 OBRAS DE LA LITERATURA QUE EXPLICAN LA HISTORIA HUMANA

Imagen
En una reunión de amigos, todos adictos a la lectura, surgió la  pregunta: ¿Qué obras de la literatura universal de todos  los tiempos se deberían considerar esenciales para explicar la historia de la humanidad? Tuvimos en cuenta autores que hayan logrado una equilibrada visión del ser humano, la existencia, la obra general y el medio histórico y social en que les cupo actuar. Y después de acertadas aseveraciones y disquisiciones literarias, críticas y días de análisis se propusieron estas 36, entre otras 10 ó 12, que se relegaron para no exagerar ni hacer gala de nuestra enjundia; como los libros considerados "sagrados" y/o "mitológicos". El orden presentado es arbitrario, no se tuvo en cuenta ninguna prioridad. LITERATURA Y HUMANIDAD Chalo Agnelli   1 Crimen y castigo de Fedor Dostowiesky 2 El invierno de nuestro descontento de John Steimbek 3 La decisión de Sophie de William Styron   4 Ficciones de Jorge Luis Borges 5 Rayuela de Julio Cor...

ANGÉLICA BEATRIZ LACUNZA Y LA POESÍA EN QUILMES

Imagen
Por Chalo Agnelli Venimos demostrando por demás que Quilmes ha dado extraordinarias personalidades en todas las actividades humanas: la música en sus amplias manifestaciones, la pintura y la escultura, el arte en general, en dinamizadores culturales y educadores,  en la historiografía, la dramaturgia y, eficazmente, ha descollado en la literatura y dentro de ella en la poesía; en este último género hay un nombre de mujer imprescindible, el de Angélica Beatriz Lacunza. FORMACIÓN La profesora Lacunza, ‘ Biche’ , como cariñosamente la apodaron desde pequeña sus familiares y amigos, egresó en 1947, como maestra de la Escuela Normal Nacional Alte. G. Brown de Quilmes, institución en la que ejerció largos años y con la cual estuvo vinculada desde que su madre Ángela Benna, [1] también ex alumna de esa Escuela en 1920, fue presidenta de su cooperadora desde 1946 hasta 1956. Concluido el magisterio, Angélica, que había descubierto que la literatura era en esencia su principa...

“CIELO DE CLARABOYAS” DE SILVINA I. OCAMPO (BUENOS AIRES 21/7/ 1903-14/12/1993)

Imagen
La reja del ascensor tenía flores con cáliz dorado y follajes rizados de fierro negro, donde se enganchan los ojos cuando uno está triste viendo desenvolverse, hipnotizados por las grandes serpientes, los cables del ascensor. Era la casa de mi tía más vieja adonde me llevaban los sábados de visita. Encima del hall de esa casa con cielo de claraboyas había otra casa misteriosa en donde se veía vivir a través de los vidrios una familia de pies aureolados como santos. Leves sombras subían sobre el resto de los cuerpos dueños de aquellos pies, sombras achatadas como las manos vistas a través del agua de un baño. Había dos pies chiquitos, y tres pares de pies grandes, dos con tacos altos y finos de pasos cortos. Viajaban baúles con ruido de tormenta, pero la familia no viajaba nunca y seguía sentada en el mismo cuarto desnudo, desplegando diarios con músicas que brotaban incesantes de una pianola que se atrancaba siempre en la misma nota. De tarde en tarde, había voces que rebot...