miércoles, 27 de septiembre de 2017

ALFONSINA, GUERRERA EN LUCHA…POR ADELA GARCÍA SALABERRY



Por Adela García Salaberry
(copia adaptada por Chalo Agnelli)
Trazó con su evasión terrena, una parábola de enseñanzas para las realidades ásperas de la ingratitud del materialismo que nos sofoca.
Se fue con orgullo. Con el orgullo de su vida combativa, proba y sincera, con­sagrada a las emociones de la vida, del arte y de la tenaz
luchar por el pan de cada día...
 Se fue, para levantarse a las regiones transparentes de la poesía, que, al decir de Verri: “Tienen mayor influencia en el destino los poetas que los políticos; influencia  en las genera­ciones futuras, porque sus ideas que son al parecer semillas en vano,  florecen en el siglo siguiente.[1] 
Sin embargo, la emoción de ser, se extingue en los movi­mientos expresionales [2] cuando repercuten en la conciencia, reforzando el fenómeno subjetivo, dándole más intensidad y más cla­ridad. Alfonsina Storni fue pesimista en sus reacciones motri­ces, como  prueba [3] de su decepción. 
“El Dulce Daño” concretó deliciosamente la sensibilidad pasional de su temperamento de mujer superior, que había ini­ciado su modalidad con su primer libro, “La inquietud del rosal”, publicado en 1916. La modalidad fijada en su segunda obra fue bien definida por las sugerencias de sus inquietudes:

Me ha picado una abeja; me ha picado una abeja; 
Estaba acurrucada; blanco lirio era yo; 
Dulcemente ondulada sobre la rosa bermeja,
y luego, traicionera, por blanca me picó... 
Mañosa de las mieles, en sus artes añeja,
La bella picadora tras las dalias voló.
Me ha picado una abeja; me ha picado una abeja;
Estaba acurrucada; blanco lirio era yo.
Jardines de las dalias florecidas a riego,
jardines de las rocas purpuradas a fuego,
estoy acurrucada todavía, sabed.
Devolvedme la abeja de las alas de plata.
Jugueteando sin rumbo, sin saberlo, la ingrata
me ha picado en el alma. Muere el lirio de sed
Soneto de estilo correcto y clásico; de elevado sentido poéti­co.
Imágenes de pureza dannunziana. [4] 
La nueva modalidad perfilada en “Languidez”, es adopta­da en las nuevas etapas de su inspiración.
En “Languidez”, Alfonsina renuncia de­liberadamente a deleitarnos
con las intimidades de su neurosis pa­ra impresionarnos en el alma de las cosas y en los misterios de la vida que la rodea, más que en las sinuosidades de su interior inquieto y vibrante. En esta calcula la modalidad de poeta, es más se­rena, más correcta, más ceñida a los moldes clásicos y a los convencionalismos de las letras, más esclava de las ataduras vulgares del libro, pero tiene, también, encantadoras evocaciones de admira­ble sencillez:

“HAN VENIDO”

Hoy han venido a verme
mi madre y mis hermanas.
Hace ya tiempo que yo estaba sola
con mis versos, mi orgullo… casi nada.
Mi hermana, la más grande, está crecida.
Es rubiecita; por sus ojos pasa
el primer sueño: Ha dicho la pequeña:
- La vida es dulce. Todo mal acaba…
Mi madre ha sonreído como suelen
aquellos que conocen bien las almas.
Ha puesto sus dos manos en mis hombros,
me ha mirado muy fijo…
y han saltado las lágrimas.
Hemos comido juntas en la pieza
más tibia de la casa.
Cielo primaveral… para mirarlo.
Fueron abiertas todas las ventanas.
Y mientras conversábamos tranquilas
de tantas cosas viejas y olvidadas
mi hermana, la menor, ha interrumpido:
- ¡Las golondrinas pasan!...
Las percepciones, siguen en ésta nueva obra, con acentuación intelectualizada, que en “Ocre”, se producen como expresiones de
los es­tados anímicos vencidos por el espíritu crítico. Y  que en el libro, “Mundo de los siete pozos” (1934), ama su tesis puramente cerebral con la disminución de la vida emotiva, provocada quizá por su enfermedad y el resultado trágico de las representaciones mentales de sus psicología pasional. 
“LA VÍA LACTEA” [5] 
Blanco polen de mundos, dulce leche del cielo,
¡Quién fuera una gigante mariposa divina
para hundir la cabeza en aquella tu harina
impalpable y libarte como cosa del suelo!
Ya de nuevo en los ojos quema la primavera.
Mas mi pasión humana yace, roto el pecíolo.
Y agotada mi alma está el mundo tan solo
Que camino y retumban mis pasos en la esfera.
Y en las noches nevadas, cuando a pesar de quietos
siento moverse arriba los blancos esqueletos
de las estrellas muertas, me acomete como uno
Deseo de los cielos, y no sé qué ofreciera
por qué sobre mi frente miserable cayera
una gota tan sólo de la leche de Juno. 
Los ideales éticos son hipótesis de perfección. Las células nerviosas se desarrollan en una mayor extensión en los seres donde se elaboran mejores ideas. 
Escalinatas lentas
descienden al agua
y llegan desvanecidas,
a mis pies.
Por ellas
ascenderé un día
hasta internarme
más allá del horizonte.
Paredes de agua
me harán cortejo
en la tarde
resplandeciente. [6] 
Y así se fue por la escalinata del mar con la dignidad del magisterio que llevaba dentro, con jerarquía singular.
Alfonsina en Quilmes
Se fue, obedeciendo al rigor de su talento. Se fue olvidando que su elevada función en la enseñanza argentina, en la cátedra y en el libro habían estado subordinadas a funcionarios que no habían sabido justipreciar su labor cultural.
Se fue, porque había nacido para grandes espacios.
Fue Alfonsina Storni, uno de los predilectos genios de la América Latina que realizó con infatigable vitalidad de pensadora y de artista una obra vasta y multiforme.
Fue profesora de la Escuela Normal de Lenguas Vivas, en el Teatro Infantil Labarden y en el Conservatorio Nacional de  Música y Declamación.
En los antecedentes de su cédula de identidad N° 239.881, extendida por la Policía de la Capital Federal, consta que nació en Lugaggia, Cantón Ticino, Suiza italiana, el 29 de mayo de 1892.
ACTA DE NACIMIENTO DE ALFONSINA STORNI

"Il giorno 29 de Maggio de 1892 alla ore 7ᵃ antimeridiane é natta a Sala Capriasca (Svizera-Ticino) Alfonsina Stor­ni, figlia legittima de Alfonso Storni di professione negozian­te di Lugaggia domiciliato a Lugaggia e di Paolina Martignoni di Origlio”. 
Inscripto nel Registro della Nascite il giorno 31 Maggio 1892.
Anno XII. Voi. 2; pàgina 8. Nùmero 2.

En 1880, Alfonso Storni Ilegó a la Argentina radicándose en San Juan donde hacía años residían otros tres hermanos suyos que
dirigían una floreciente empresa de construcciones a la cual en seguida se asoció siendo aun soltero.
En 1885, Alfonso Storni regresó a Lugaggia para contraer matrimonio con Paolina Martignono di Origlio, con la cual re­gresó inmediatamente a San Juan.
En 1891, los médicos aconse­jaron a Alfonso Storni que cambiara de aire por razones de salud y de serle posible que volviese a su patria, cosa que él hizo lle­vándose consigo a su mujer y a dos hijos, María y Romeo, nacidos en San Juan.
En 1892, siendo la casa paterna de Lugaggia algo pequeña, Alfonso Storni alquiló una casita (ville­tta) en Sala Caprisca y fue
precisamente en esa casa donde nació el 29 de mayo de 1892, la poeta...
En 1897, cuando Alfonsina aun no tenía cinco años, el se­ñor Alfonso Storni volvió a partir para San Juan con toda su familia y allí quedó hasta el 1901, año en que se trasladó a Rosario donde murió sin haber vuelto más a su patria.
La poeta era la única hija de Alfonso Storni nacida en el Cantón Tecino, pues todos sus hermanos y su hermana nacieron en San Juan, mo­tivo por el cual, quizá pueden pensar algunos equivocadamente que también ella nació en dicha ciudad. 
Alfonsina Storni volvió a Lugaggia una sola vez en 1930, y en esa ocasión permaneció allí algunas horas, el tiem­po necesario para ver
en Sala Caprisca la casa dónde había na­cido y en Lugaggia la casa paterna donde nació su padre y sus abuelos.
Cierta tradición del sentimiento confiere al recuerdo de un acto, el reflejo, en predicción de luz cuando la ley inmutable de la vida nos trae la serenidad de la profecía.
Profecía que florece a los años de la ausencia de Alfon­sina, como para descubrimos no solamente que la pre­dicción del último brindis
fue exacta, sino que los acontecimientos se han desarrollado entre risas e ironías con las que sabía cubrir sus intensos dolores; la más genial poeta.
Al pie de la antena del recuerdo de esa amiga predilecta que vivió huyendo de la soledad creadora para encerrarse cada vez más en las tinieblas de las angustias solitarias, queremos, lanzar a los cuatro vientos, en demanda de paz, su formidable inteligencia.
Una profecía que contribuye a consagrar la memoria de Al­fonsina y resaltar los rasgos brillantes de su vida de visionaria que haciéndola percibir la belleza en formas inauditas
se sentía el porvenir con la cultura suprema que alcanzó su espíritu.
En el advenimiento de Kuntur”, Asociación de Arte que justificaba las ansias de belleza en la evolución de un proceso sempiterno hacia la perfección espiritual, una de las primeras que prestó su adhesión fue Alfonsina Storni, como ya lo ha­bía hecho con otra aventura lírica: Renovación”. 
Preguntó si Kuntur era un halcón amaestrado ya que parecía crecer en el secreto de la  armonía.
Es el Monarca de la Cumbre, las sierpes del rayo y el fragor de los truenos se arrastran al pie de su trono de hielo y de granito, dosellado de estrellas y nimbado de auroras. 
Hijo del Sol y Señor del aire, encarna la Soberanía y la Libertad, grandeza y alma del Continente... es el Cóndor Americano!” Le contestamos. 
ALFONSINA, agudizando sus palabras entre su risa de cristal, contestó: 
“Brindemos al triunfo de Kuntur, mi últi­mo brindis: revelación de un nuevo cosmos al ser humano, inspi­rándole ambiciones
realizables antes de mi muerte… que no vaya a ser una copa quebrada por el desencanto y el dolor profun­do para la vida superior de su atormentada creadora. Por qué así es la Vida, cuando parece dar por sentado que hemos llegado al cénit es cuando más cerca estamos de la muerte.”
Y una carcajada, con un chi-lo-sa’ [7] cortó la proyección de detalles invisibles en el original. 
ALFONSINA STORNI, en la zona del recuerdo, en la absorción de las ideas serenas, hizo pensar con su ágil travesura, irónica…
Pero, ensanchando su profecía, en las deslumbrantes palabras, que
parecían retar a la naturaleza misma, alcanza la elevación expresiva, el respeto que, a título de precursora subjetiva en la poesía femenina, alcanzó en el concierto de las naciones americanas.
Las proféticas palabras de su último brindis, en Kuntur, fueron de apreciación amplificada por su perspectiva mental y su intuición iluminada; pero, aseguraron una idea deliberada de la muerte...
El sustantivo “muerte” es para ALFONSINA STORNI: par­tir buscando el reposo que no pudo encontrar en la vida”.“¿Mourir. . . dormir, réver pent-étre?”.
Meditación, para los que no ven más allá que sus ansias sa­tisfechas y que no escuchan más que los prejuicios naturales.
Meditación es la respuesta que implica el recuerdo de la muerte de ALFONSINA STORNI. 
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichosos el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso”. 
Gabriela y Alfonsina
Así decimos y hacemos, en nuestra vida de laberinto, de ex­periencia y enseñanza, de constante vibración.
Así, iluminamos la senda, con el reconocimiento de los éxitos ajenos; perdonando y haciendo caer en saco roto las ironías que, -algunas veces, podían sojuzgarse por maldad.
Pero, repetimos, lo que dijo la ilustre poetisa chilena GA­BRIELA
Alfonsina y F. Estrella Gutiérrez (1922)
MISTRAL:
 

“El aguijón que todos le perdonamos que lleve, porque el primer punto en el cual se hinca es en el cuerpo de la heridora.  ALFONSINA es una abeja inédita entre las cantadas por los poetas griegos; la avispa que en el vuelo se persigue amisma, antes de caer en el matorral de mirtos. la abeja-avispa que danza un baile desgarrante, buscando su propia carne, para sangrarla en  una pirueta de juego que yo le entiendo, que suele llorar”.
 Y, recobramos el talismán de la amistad fraternal con que nos unió desde el 1917, sus frecuentes visitas a nuestro refugio agreste
(Bernal), dónde pasaba las horas entre risas, ironías, escollos y oscuridades. La vida magnética de sueños líricos y las conmociones es­pirituales, nos unía en la misión apostólica de cantar y llorar.
De reunirnos, también, al pie de la antena de otro espí­ritu excepcional, que fue el Misionero de la Selva, el Profeta de la Naturaleza Virgen, HORACIO QUIROGA. 
Realmente, inadmisible, que los dos que ejercían una cier­ta fraternidad hegemonía espiritual. Los dos, poetas de la Vida: Amor y Naturaleza; comunidad de destinos.
H. Quiroga
Los dos, amigos inolvidables, que están a nuestro lado, en el ritmo, en la simetría del movimiento humano que en escala de alturas, nos recuerda que el verdadero Arte descubre lo eterno, en las expresiones de belleza y de ternura que percibimos con el alma.

Se fue HORACIO QUIROGA, a la esfera voluntaria y allá se fue ALFONSINA STORN1, que dijo: 
“…un rayo a tiempo y se acabó la feria…
Allá dirán.
Bien por tu mano firme, gran Horacio…
Allá dirán.
Unos minutos menos… ¿Quién te acusa?
Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
que a las espadas va.” 
Así, con razonamiento científico, también, se fue esa voz prodigiosa que supo como la alondra, cantar y llorar; y abrirse camino en la vida, con un hijo entre sus brazos de mujer.

La intuición vital del Amor, hecha carne de su carne; fue la exquisita eflorescencia de la poetisa. 
"En el fondo del mar
hay una casa
de cristal”

dice, ALFONSINA, sosteniendo el advenimiento de su partida.
Ideas innatas que vivifican toda la obra lírica y el elemento motor en la percepción constructiva de la razón de esa abeja maravillosa.
En nuestra obra: “Momentos Sentimentales”, publicada el 25 de octubre de 1923, en la imprenta López, dedicamos un homenaje a ALFONSINA STORNI en su triunfo de Poeta laureada con los premios Municipal y Nacional en Poesía: 
Buscando en el huerto flores primorosas,
solas, a mis manos, vinieron las rosas.
¡Solas, oh prodigio! Las rosas fragantes,
encendidas como celosas amantes
regalo me hicieron de su lozanía
contagiándome en su fresca alegría.
¿Qué extraño connubio de anhelos hermanos
sentían las rosas presas en mis manos?
Pude descifrar la causa misteriosa
del loco embeleso que vi en casa rosa,
cuando al fulgor de una visión peregrina
presentí tu bello triunfo, Alfonsina.
Trocáronse en dulce exaltación filial
la tímida y suave inquietud del rosal.
Yo que amo del verso la gloria inefable
y en mi pecho llevo el fuego irreparable
de ese dulce daño que es dulce tormento
de rimar la vida con el sentimiento.
Mariposa inquieta, vencida en la llama
del lírico encanto que su pecho inflama.
Yo que en la amargura sumergida a veces
de tus inquietudes y tus languideces 
me duermo librando con ardiente empeño
en las mismas rosas de tu mismo ensueño
y hallo gran consuelo para el alma mía
en vivir los ritmos de tu fantasía,
te admiro y ensalzo con fe reverente
y beso las rosas que hoy cubren tu frente. 
¡Corazón que vibras para la emoción
templa tus acordes noble corazón!
Canta a la poeta en cálidos rondeles
la gloria de Erato que ciñe laureles
a su sien propicia y la unción estática
con qué hoy la bendicen las rosas del Ática.
Émula de Safo que tejes las sedas
del amor helénico en tus rimas ledas;
artista fecunda que en nuestro vergeles
viertes las delicias de tus frescas mieles
que el Genio que alumbra tu pródiga frente
no se extinga nunca y que eternamente
siga floreciendo en nuestra ilusión
la rica ambrosía de tu inspiración.
OBRAS LITERARIAS DE ALFONSINA

La inquietud del rosal
1916
El dulce daño
1918
Irremediablemente
1919
El dulce daño II
1920
Languidez
1920
Ocre
1925
Poemas de amor
1926
El amo del mundo
1927
Mascarilla y trébol
1938
El mundo de los siete pozos
1938

Sintetización que asienta, en sus obras, la longitud e inten­sidad de su luz poética. Pero, esas unidades de energía, de vida, de tremenda pre­sión espiritual, la hemos recogido en ternura. Nos dedicó sus libros con cariño. 
XLVI de "Poemas de Amor"
Como si tu amor me diera todo me
obstinaba en el milagro clavando mis
ojos en una planta pequeña, raquítica,
muriente. Le ordenaba: ¡Crece, ensancha tus vasos,
levántate en el aire, florece en fruta”. 
Y vamos recordando en verdad a esta mujer compleja y simple en
las burbujas o agregaciones de burbujas ante la luz de la emoción.

Los antiguos llamaron a esta energía el aliento, símbolo que para nosotros fue un proceso de vida anímica. Porque no podemos imaginar una vida espiritual sin una meta y en la vida de ALFONSINA su orientación y objetivo fue la pasión. 
Nos reuníamos con frecuencia en Bernal, en nuestro refugio disciplinado, en hogar acogedor  donde el cielo, las flores y los
árboles son unidades de energía, de vida superior.
Una noche con Elsita Piaggio, Nacha Pineau, [8] Anita Loustalet - mi madrecita espiritual - [9] Ema Piaggio y la hermana, la concertista Amelia Piaggio, [10] construyó con la rapidez de un rayo un sin números de anécdotas que “abrían agujeros en el espacio”, entre las carcajadas sin fin.
Otro día, fue sorprendente en melancolía infinita también en Bernal con la compañía de Sarah Piñeyro de Parravicini, María Suásnabar, Haydée Justo y Anita Loustalet. Pero llegaba a almorzar después de muchas jomadas de íntimo dolor y su personalidad decaía.

Cuatro etapas ponen a término a la evolución humana; llegó a la última: quiero, mi cabeza en el Rosedal”.
 En armonía a esa depresión, le aconsejamos consultar a un médico psiquiatra. Fuimos al consultorio del doctor G. Chiappori: reposo, animación, sellos y píldoras.
¿Y, todo esto, nos decía, que sirve ante la voluntad de morir?
Otro día, nos hallábamos en excursión automovilística con la hoy viuda de Florencio Parravicini [11] - el inolvi­dable actor porteño - por Tigre. La encontramos con la folklorista argentina María Suás­nabar. Nos gritó en la obscuridad de la noche tibia y entre los duraznos en flor.
La coincidencia feliz del encuentro la festejamos en San Isidro, cenando en la casa-quinta Parravicini. Estupendo encuentro; presentábamos a Alfonsina al artista-cómico y caballero de ley.
Noche inolvidable. Después de muchas jornadas juntas en “Signo”, subsue­lo de Arte inspirado por el pintor Emilio Petorutti en esa ilu­sionaria aventura que se denominó: AGRUPACIÓN DE MUJERES DE ARTES Y LETRAS” y dónde la adquisición de la amiga y colega se hacía cada vez más intensa. 
Leemos las manos de ALFONSINA STORNI, llenas de “cruzamientos estelares”. Y la oímos, de regreso a su viaje a Europa:
- Di una conferencia en Madrid sobe la poeta Amalia Guglieminetti.[12] 
- ¡Ah, ya nos habías adelantado algo en Quilmes, en las tardes culturales.
- Sí, seguí en recordación el mismo itinerario. Luego fui a
Barcelona, donde La Cámara del Libro me dio una comida y conocí al gran poeta catalán José María de Sagarra [13] y a Car­los Soldevilla, novelista y crítico. Y después, París que es superior a su literatura. Lo que menos me ha interesado de París es su vida nocturna. Dolor, dolor, dolor. En cambio, fue maravilloso para mí el monumento de genial sencillez y elocuencia, en una sobria plancha de metal debajo del Arco de Triunfo, con esta inscripción: “AQUÍ DESCANSA UN SOLDADO MUERTO POR LA PATRIA”. Epitafio sencillo y valeroso que podríamos significar en ella (en el caso de la muerte de Alfonsina): “AQUÍ DESCANSA UNA MUJER OBRA DE DIOS EN LA POESÍA”. 
*** 
ALFONSINA STORNI, en España, dio un mensaje de luz. El prestigioso escritor don Enrique Diez Canedo [14] al comentar en
diario El Sol la esencia dada por la poeta ar­gentina: “…era una glosa de la personalidad lírica de la mujer, a través de los versos de Amalia  Guglieminetti, de los cuales dio Alfonsina Storni, en el curso de su diserta­ción, varias traducciones muy fieles a la letra y al espíritu de los originales. Más al hablar de Amalia Guglieminetti como mujer que ha sabido llevar a sus versos por cuenta propia, sus ideas de mujer emancipada, sensible, al mandato del instinto en donde germina el verso femenino con toda lozanía, Alfonsina Storni parecía hablar lejanamente de sí. Como la poeta italiana en el coro de las
modernas creadoras de belleza, tiene su personalidad propia y bien marcada, así la argentina puede lucir sin ceder a ninguna, sus rasgos peculiares; mas algo hay en ella de la independencia de alma de apasionado, de dolor, de la amargu­ra que le hacen mirar a Amalia Guglieminetti con especial simpatía. En sus versos y en su prosa podríamos hallar esas vibraciones del alma femenina que ella ha ido a señalar  en los de la poeta italiana. Y es que cuando se habla de poesía, cuando se deja hablar al instinto aunque el instinto vaya del brazo con la más refinada inteligencia, bien puede repetirse la conocida expresión de que no hay retratos, sino autorretratos. La conferencia de Alfonsina Storni fue todo lo contrario de una fría y elegante disertación académica; fue una disección del alma hecha a la luz del propio espíritu, una confesión casi”. 
Esto fue en MADRID. 
En Barcelona, durante la comida ofrecida a nuestra inolvidable
compatriota, el gran poeta catalán José María de Segarra [15] y el eminente novelista Carlos Soldevilla, tuvieron palabras de verdadero estímulo y elogio para ALFONSINA STORNI. Parte de su obra de se ha vertido al italiano y Francis de Miomandre [16] le ha traducido va­rios poemas al francés. En cuanto a José María Sagarra, a quién se con­sidera el más grande poeta catalán del momento, escribe en el semanario “El Mirador”, después de haber trazado en fra­ses vigorosas un admirable retrato demuestra querida Poeta:

“Alfonsina hace pensar en alguna rebelde hembra de un dios de las costas del Pacífico, de aquellos dioses que tenían cinturones de coco y una diadema hecha de plumas metálicas de aves de paraíso. Pero no nos engañemos, esta dama es de ex­tracción europea tiene todo el cansancio, todo el ácido corro­sivo, toda la sensualidad profunda y toda la tristeza agria de esas delicadas calas, tan aparentemente delicadas, que uno puede en­contrar tanto en Almería como en San Remo, como en un país de griegos infames o de pescadores de coral… He conocido, mucha mercadería de importación america­na… He olido muchas flores pésimas y visto mucha literatura que no era más que literatura y venía precisamente de las costas de América Latina. De vez en cuando nos ha caído a flor de mirada una madrépora de la mejor sal. De tanto en tanto he co­nocido alguna sudamericana que se podía calificar de excelente… Nada, sin embargo, como este cabello, como esta cara muscular, como esta voz y esta poesía de ALFONSINA STORNL. Desde un día, hace ya mucho tiempo, que yo estreché la mano ya muerta de Rubén Darío, una mano que marchaba camino al cementerio, no he podido apuntar en mi carnet de via­je; un nombre tan auténtico como el de ALFONSINA STORNI, no he podido estrechar una mano tan fina, tan estirada de nervios, tan vibrante de simpatía”.

¡ALFONSINA HA MUERTO, pero su figura espiri­tual es inmortal! En la época de don Hipólito Yrigoyen, nuestro po­pular
Mausoleo en Chacarita. Obra de J.C.Vergottini
Presidente Argentino, depuesto el 6 de se­tiembre de 1930, por una revolución contra un hombre y la masa que lo ha­bía llevado al poder, ALFONSINA, opinó sobre ese movimiento político:
 

Bien sabemos que en nuestro país la naturaleza y sus yuyales se han entrado en los hombres y en las cosas sin que nadie se haya ocupado jamás de podarlos o encauzarlos. Un gobierno de fuerzas jóvenes, un gobierno de orientación técnica, de espíritu sudamericano, joven y enérgico, atento al pasado, ora buscando el porvenir, un gobierno que pudiera con su sola presencia, aunar las fuerzas morales y que no
Sobrerrelieve de L. Perlotti en Mar del Plata
titu­beara en rever todo lo que, de acuerdo a la hora actual, hay que rever en leyes y procedimientos, parecería indicado”
. ALFONSINA STORNI, como muchas intelectuales argen­tinas, sabe hablar de política en forma equitativa, con la mejor consideración que se puede ofrecer a la patria libre: doctrina de realidad inmediata e integral para todos los argentinos. Por eso, creemos que, esta nueva revolución del 4 de junio de 1943, fue, ciertamente, de un sentido social y que irá evolucionando como un verdadero mensaje de orden nuevo, dónde no haya opresores ni oprimidos y la educación e instrucción del pue­blo sea armónica a fin que levanten el único sentido moral: el respeto y una justicia social para todos, sin pasiones, ni limitacio­nes serviles o injertos arbitrarios. 

BORRADA

“El día que me muera, la noticia
ha de seguir las prácticas usadas
y de oficina en oficina al punto
por los registros yo seré buscada.
Y allá muy lejos, en un pueblecito
que está durmiendo al sol de la montaña,
sobre mi nombre, en un registro viejo,
mano que ignoro, trazará una raya.” 
Alfonsina Storni de “Languidez”
El recuerdo es síntesis de homenaje. 
En Bernal, también, el sublime Maestro de la Música y en ese espíritu, CARLOS LÓPEZ BUCHARDO, acompañado de su esposa BRÍGIDA FRÍAS de LÓPEZ BUCHARDO, recordaba a esta mujer, alma de América, que puso fin a su cuer­po gastado por el dolor, en el mar de sus ensueños, como la flor del loto… con incendios de ceibo.
¡Vive, ALFONSINA; viven todos los artistas en este gran concierto del humano desconcierto!

En nuestro refugio de Bernal, le han rendido ofrenda a su memoria: Adelia Di Cario,[17] Rosa Bazán de Cámara,[18] Ernestina y Clementina Azlor, [19] Julia García Games, Aída Moreno Lagos, [20] Luis Perlotti,[21] Nicolás Antonio de San Luis, [22] Bibí Zogbe, [23] Alejandro de Isusi, [24] Carmen Souza Brazuna, [25]  Margarita Pórtela Lagos, [26] Angelita Vélez, [27] Ernesto Morales, Stella Corvalán, [28] Güido Buffo, [29]  Ma­ría Antonieta Centrone [30] y, tantos otros cultores de las artes que llegan y ven Alfonsina esculpida en el recuerdo inmortal.

ALFONSINA STORNI

“Ni la desesperanza del incurable ni el arrebato del neu­rasténico la empujaron. Tomó con serenidad, su decisión y preparó el viaje sin dar importancia al gesto como quien deja la casa en orden antes de salir. Porque Alfonsina Storni como Delmira Agustini, recibie­ron de Dios ese don magnífico que es la capacidad de sufrir y de emocionarse más que el común de los mortales.” Manuel Ugarte [31] 
Y así, entre bramas y luces vivió la excelsa poeta-profesora argentina con doctrinas claras y programas definidos dando ho­nores jerárquicos de cultura artística y social y no logrando im­ponerse en un cargo jerárquico docente.
Porque era una mujer intelectual, con fuerzas morales acrecentadas por el triunfo de los fuertes y no por la inercia de la charlatanería de los proselitistas que no orientan la enseñanza en el engrandecimiento constante y progresivo del país como pro­ducto de un individualismo superior, sino realizando la política de las conveniencias. En esta hora de transición y evolución, hay que abandonar la jerarquía de buen caudillo en las escuelas de la patria; la ju­ventud argentina debe ser orientada por profesores de sangre fuer­te con la energía que da la buena semilla de un pueblo justicialista y con indicios seguros del credo de la sabiduría cristiana. No puede ni debe ser orientada por el grado más elemental y primiti­vo de la tendencia ordenancista de determinas obediencias ciegas.
Así se tuercen las fuerzas morales de la juventud argentina y hasta las conciencias de los profesores argentinos, porque ve­getan con sus títulos en politiquear. ¡Cuándo su augusta mi­sión es orientar el pensamiento nacional y preparar las genera­ciones futuras donde todos sean libres, gobernantes y gobernados!
En esta hora de la historia argentina, evocamos a ALFONSINA STORNI, descansada ya de estas realizaciones que tan­to soñamos y que por momentos parecen ensueños, ya que en el sentido fraterno del verdadero cristianismo, la necesidad de ajustar las normas sociales a la realidad psicológica de las masas debe ser en forma de que nadie obtenga, en este mundo o en el otro, más de lo que merece.
Alfonsina y su hijo Alejandro (1933)
Vamos a relatar una anécdota leal y fidedigna. 
ALFONSINA STORN1, fue profesora secundaria nacional también. Profesora con claridad de ideas y conciencié altamente ejer­citada por las propias palabras del Maestro.
Y en la perfecta confianza, en el flujo de amor y sabiduría que llevaba en su apostolado, cuando comprendió que los ins­tantes de su vida física se acortaban, que su mal incurable atisbaba en su
frágil organismo la señal rugiente del más allá, fue al Ministerio de Instrucción Pública de la Nación, a pedir se le aliviara el fragor de la terrena lucha diaria, de los horarios di­versos y arbitrarios de las escuelas dónde se ganaba el pan cotidiano.
- He enseñado muchos años. He puesto todo mi saber al servicio de la humanidad. Estoy a poco tiempo de la muerte. Anhelaría concentrar mis cátedras en un cargo directivo.
- ¡Pero, usted, no ha seguido el escalafón! ¿Qué título tiene Ud.?
- ¿Por reglamento? Maestra Normal. 
- No, no, para los cargos jerárquicos de las esquelas nacionales secundarias se requiere ser Profe­sora Normal. 
- ¡Ja, ja! - dijo el alma de la genial Alfonsina Storni  
- ¡Ja, ja! - decimos con ella cuándo vimos surgir a una escri­biente con título de maestra de labores y sólo con grados de es­cuela primaria, como instrucción deficiente, a los cargos de re­gente y vicedirectora, en un año en una Escuela Nacional Secundaria de la Patria.
Ironías de los reglamentos de la Educación. Los verdade­ros profesores son mutilados por los audaces sin escrúpulos que se
estiran hasta el punto de romperse en su doble vida subalterna. Lo anteriormente expuesto justifica sin duda que al surgir la jornada gloriosa de la Revolución de 1945, la reacción de esas figuras jerárquicas hechas en los moldes de la sistematiza­ción del fraude y del apoyo venal, fuera de desorientación. No creían en el triunfo definitivo de la verdad, del renacimiento de los valores espirituales.
Y ahora, llega una anécdota fiel de nuestra docencia se­cundaria argentina, (anécdota) tan ingrata como la (que narramos) de nuestra inolvidable colega, ALFONSINA STORNI.
Cuándo nuestra tendencia a conducir siempre a las dis­cípulos por el camino del amor que moldea las energías del porvenir, tuvimos que levantar la voz en las aulas al ver los pe­chos juveniles con los lazos negros junto a los colores de la patria como señal de duelo nacional y destacar la situación histórica que involucraba la revolución.
Cuándo la cátedra, gabinete de nuestro trabajo práctico, diario, debimos explicar conceptos claros del gobierno de los Derechos del Trabajador y de los Derechos de la Ancianidad, exhortando al alumnado a no desviar el centro de consideraciones patrióticas dando hincapié a posiciones absurdas en las aulas ar­gentinas. La ingratitud fue la cosecha. ¿¡Y el Reglamento Disciplinario!? ¿¡Instrucción Pública!?
Lo qué no podía tolerarse era la valentía, la ilustración, la personalidad de mujeres argentinas que sentían y demostraban el tradicional respeto a la verdad.
Al recordar a Alfonsina Storni, ya jubilada como profesora secundaria argentina con 38 años de labor cons­tructiva y al mismo tiempo divulgando cultura como escritora argentina, podemos exclamar NADA HEMOS CEDIDO Y MENOS HEMOS LOGRADO. 
“Meminusse juvait” (meminisse iuvabit) [32] reza el viejo apotegma desprendido de la epopeya virgiliana. Sombras de alto ejemplo. 
VOY A DORMIR... 
(Última poesía de Alfonsina Storni)

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas, bájala un poquito.
Déjame sola, oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides. Gracias ¡Ah! Un encargo,
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.
Arreglo de Mirita Páez Bolet


CONCLUSIÓN DEL COMPILADOR Y ADAPTADOR
En gran parte de sus escritos sobre “Artistas argentinos con sus retratos”, que titula “Vidas”, Adela tiene la necesidad de reforzar o apuntalar los adjetivos como temiendo que algo quedara afuera, que no se comprendiera con precisión lo que califica. Así como pone mayúsculas a sustantivos, nombres propios que desea ponderar, dar relieve por sobre el resto de la oración, para evidenciar su magnitud. Exagera en los puntos suspensivos pues, también, pareciera creer que sus afirmaciones nunca expresan todo lo que quisiera. Como compilador me atreví a interferir en la textualidad de Adela y suprimí o cambié alguna de su puntuación y la tipografía excesiva de mayúsculas para darle una lectura cercana a la actualidad a su maravilloso texto, tan pleno de emoción, realista sin caídas lacrimógenas. Pues Adela lo redactó con el espejo de Alfonsina enfrente. Cuando la Salaberry publicó
este retrato póstumo ya habían pasado 12 años de la partida de Alfonsina, pero el texto es más próximo a su muerte. Esto lo evidencia la intensidad de sus revelaciones y la transparencia de las emociones.
Hoy imaginamos a Alfonsina Storni tan fuerte, tan decidida, tan autosuficiente – ¡que lo era! – no es casual que su nombre de origen árabe quiere decir “dispuesta a todo”, "guerrera en lucha", pero cuánto silencio, cuánta simulación, cuánto dolor le habrá significado el diario vivir. El reconocimiento generalizado en el mundo literario de su época, sobre todo en el entorno más radicalizado de las letras, amenguaba las murmuraciones negativas, que principalmente le llegaban de su propio género, vituperios que se arrastraban por los ‘salones’ y los ‘refectorios’ de la curia católica (Adela también sufrió maledicencias y desencuentros, así como Julieta Lanteri). Ámbitos para los cuales Alfonsina era una mala influencia, su nombre propio, blasfemia y algunos intelectuales que no se atrevían a manifestar su veredicto públicamente, en los rincones consideraban su osadía vergonzante.
Aquí, en este "Vidas" Tomo IV, Adela desnuda su reconstitución ideológica que le costó enemistades y la instaló definitivamente, en los últimos años de su vida, en su “refugio” de Bernal, donde murió, pero con las placenteras reminiscencias de tanta vida, tanta gente imperecedera que adornó su existencia porque fue buena receptora y generosa amiga.
Agregamos notas al pie de las personalidades que nombra Adela, tomadas del “Diccionario de Mujeres Argentinas” de Sosa de Newton, “Diccionario Biográfico Argentino” de V. Cutolo y de Wilkipedi. De este modo contextualizamos – a quien le interese - sobre la época y el nivel
de relaciones que vinculaban a estas mujeres y evitamos al lector hacer indagaciones que los distraiga del texto en si.
Este ejemplar, el N° 341, de “Vidas”, Tomo IV, está dedicado con su mano a la Biblioteca Pedro Goyena por la respetuosa amistad que la unía a su fundadora la Prof. Ana Inés Manso de Torrico.
Posee el libro, además del cierre brillante con el texto sobre Alfonsina que transcribe este Blog: un homenaje al Gral. San Martín por ser 1950 el "Año del Libertador"; el pórtico (como denomina al prólogo) de Leonardo C. Perrusi, una advocación al indiecito mapuche Ceferino M. Namuncurá; Bernardo González Arrili, el artista plástico Alfredo Gramajo Gutiérrez; la recitadora Lydia Ures Caamaño; el poeta Arturo Marazzo; la poeta bernalense María Raquel Adler, el escritor Carlos V. Dumont; el multifacético Benjamín Solari Parravicini; Güido Buffo; la guitarrista María J. Scorcelli Barbier; el artista plástico José C. Arcidiácono; el poeta Paulina Simoniello; el escritor Jorge G. Blanco Villalta; la escritora Julia Bustos; la artista plástica de origen euskera María A. Ciordia; el Pbro. Rodolfo M. Ragucci; el cincelador Santiago E. Cozzolino; el artista plástico Enrique de Larrañaga y la floreciente y novedosa relación sobre nuestra Alfonsina desde la página 91 a 117  (Chalo Agnelli)
Compilación, compaginación y crónica Chalo Agnelli
Director del blog e
integrante de la Comisión Administradora
de la Bibl. P. Pedro Goyena
Foto final, aporte de la periodista uruguya Patricia Díaz Garbarino
BIBLIOGRAFÍA
De Lecea, Blanca Victoria Alfonsina: dispuesta a todo”. 27 julio, 2015 -  http://drugstoremag.es 
Delgado, Josefina. "Alfonsina Storni - Una biografía esencial" Ed. Planeta. Bs. As. 2001. 
Diario La Ventana. “Alfonsina Storni y San Juan”. Nota publicada en el nuevo diario el 10 de febrero de 2017 - http://diariolaventana.com/
Diccionario biográfico de mujeres argentinas. 1986 http://www.dominiopublico.org.ar
García Salaberry, Adela. “Vidas… Artistas Argentinos con sus Retratos”. IV tomo. Buenos Aires 30/12/1950. Pp. 91 a 117 (Todos los tomos de “Vidas” de Adela García Salaberry se encuentran en la Biblioteca Popular Pedro Goyena)
Rodríguez Carabelli, Oscar. “Paseo y reflexiones por las callecitas de Bernal” Ed. propia. Centro de Impresiones de la Universidad Nacional de Quilmes, julio de 2014.
Vassallo, Jaqueline - Calle, Leandro. "Alfonsina Storni. Literatura y feminismo en la Argentina de los años 20". Ed. Eduvim (JQKA) Universidad Nacional de Villa María, Córdoba. 
* Otros títulos de EL QUILMERO sobre Adela García Salaberry en EL QUILMERO:
*lunes, 8 de marzo de 2010, ADELA GARCÍA SALAVERRY. ESAS BRAVAS MUJERES DE ENTONCES.
*sábado, 5 de marzo de 2011,DE MUJER A MUJER”

*miércoles, 16 de mayo de 2012, “ADELA GARCÍA SALABERRY, LA POETA y LOS DERECHOS CIVILES DE LA MUJER” – 1926 

*martes, 23 de julio de 2013, “ADELA GARCÍA SALABERRY SU BIBLIOGRAFÍA EN LA GOYENA”.

*lunes, 9 de marzo de 2015 ADELA GARCÍA SALABERRY: "LA NOBLE ACTITUD DE UNA MUJER TRANSGRESORA" HOMENAJE. COLABORACIÓN de Patricia Díaz Garbarino.

Media sanción para el homenaje a Adela García Salaberry http://www.perspectivasur.com

NOTAS

[1] Pietro Verri (1728-1797) Escritor y periodista italiano. Se encargó de la reforma de la administración italiana durante el gobierno imperial de María Teresa de Habsburgo. Participó en 1761 en la Sociedad de los Puños, en la cual se leían y comentaban las publicaciones más avanzadas llegadas de Francia e Inglaterra. Junto con su hermano Alessandro trabajó como periodista en el "El Café", periódico que entre 1764 y 1766  proponía a sus lectores vivas polémicas sobre la renovación civil y cultural. 
[2] Adela solía crear neologismo con palabras de uso común para darle una connotación de mayor significancia:expresionales’, ‘cerebralista’,
[3] Ibídem ant.: comprobantes o comprobaciones
[4] Se refiere al poeta D´Annunzio
[5] Página 29, de “Ocre”
[6] Mundo de los siete pozos, pág. 38
[7] ‘¡Quién sabe!’
[8] Educadora y periodista. Reunió en “Retazos de vida” 22 trabajos sobre conferencias dictadas por la autora, reportajes a personalidades y semblanzas sobre personas e instituciones.
[9] El sábado 20 de febrero de 1915, el diario EL DIA de la ciudad de La Plata anunciaba que regresaron de Montevideo, después de varios días de permanencia, las señoritas Anita Loustalet y Adela García Salaberry, quienes se vincularon con mujeres del Movimiento Feminista Uruguyo.
[10] Los Piaggio fueron una familia de músico que vivían en Bernal. Oscar Rodríguez Carabelli en su libro “Paseo y reflexiones por las callecitas de Bernal”, expone sobre los Piaggio. Pp. 74 a 78
[11] Florencio Bartolomé Parravicini Romero Cazón nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1876. Se suicidó de un balazo en la cabeza el 25 de marzo de 1941. Tenía 65 años. Adela escribió su biografía, “Florencio Paravicini, íntimo - Su vida y su obra – Estudio psiconeuropsiquiátrico de su personalidad”. Talleres Gráficos Argentinos. Bs. As. 28 de agosto de 1947.
[12] Amalia Guglielminetti nació en Turín el 4 de abril de 1881 y murió en su ciudad natal el 4 de diciembre de 1941. Fue poeta y escritora.
[13] Josep María de Sagarra i de Castellarnau nació en Barcelona el 5 de marzo de 1894 fue un prominente escritor español. Falleció el 27 de septiembre de 1961
[14] Enrique Díez Canedo nació en Badajoz el 7 de enero de 1879. Fue un poeta postmodernista, traductor y crítico literario. Fue embajador español en Uruguay y Argentina. Falleció en México el 7 de junio de 1944.
[15] Josep María de Sagarra i de Castellarnau nació en Barcelona el 5 de marzo de 1894 en el seno de una familia de la nobleza catalana siendo hijo del historiador Fernando Sagarra i de Ciscar. Estudió el bachillerato con los Jesuitas y la carrera de Derecho, inicialmente con el propósito de ingresar en la carrera diplomática. Sin embargo pronto quiso ser escritor y a los 18 años ganó un premio de poesía. Se dedicó de lleno al periodismo, en cuya labor fue corresponsal en Alemania y crítico teatral. Falleció el su ciudad natal el 27 de setiembre de 1961.
[16] Francis de Miomandre es el seudónimo del escritor francés François Félicien Durand, nacido en Tours el 22 de mayo de 1880 y muerto en Saint-Brieuc el 1 de agosto de 1959, ganador del premio Goncourt  en 1908 por la novela Écrit sur de l'eau (Escrito en el agua)
[17] Pionera del periodismo ejercido en forma profesional y sistemática.”Mujeres del tercer milenio” de Leonor Calvera.  https://mujeresdelmilenio.wordpress.com/
[18] Ramona Rosa Serafina Bazán nació en 19 de setiembre de 1881 en la ciudad de la Nueva Rioja. Hija de Vicente Antonio Bazán y Bustos y de Luvina Sánchez Bustos. Fue sobrina del ilustre obispo Abel Bazán Bustos, en cuya Biblioteca encontró las lecturas de los clásicos que nutrieron sus intereses y conocimientos. A los 17 años se casa con el Ingeniero Galo Cámara y Lozada. Funda el Curso de Perfeccionamiento Artístico Literario para la mujer argentina el 11 de octubre de 1919, en el mismo año en el que Elvira Rawson reúne a Adelina Di Carlo y a Alfonsina Storni, entre otras, en la Asociación Pro Derechos de la Mujer. Fue Presidenta de la Asociación Pro Sufragio Femenino y vice presidenta de la Institución Pro Derechos de la Mujer. Rosa Bazán de Cámara falleció en Buenos Aires el 22 de agosto de 1872.
[19] Clementina Isabel Azlor nació en Buenos Aires en 1902, escritora, poeta y docente. Se recibió de profesora superior de francés e inglés y se dedicó al estudio de la literatura y la música clásica. Ejerció como docente y escribió manuales de educación, obras didácticas y textos escolares. Fue autora de la primera publicación sobre enseñanza de la redacción. Publicó artículos y poemas en varias revistas y periódicos. Era hermana de Ernestina Azlor, también artista. Su busto fue incorporado al "Jardín de los Poetas", en San Juan. Falleció el 29 de noviembre de 1946.
[20] Aida Moreno Lagos (1894 - 1943) Chilena. Maestra y poeta. Realizó estudios en la Escuela Normal de Talca. Sus poemas “Dolidamente” fue publicada en Montevideo en el año 1925.  Si bien la obra poética de Aída Moreno es breve, ella figura en varias publicaciones y antologías. Falleció en Santiago el 28 de Diciembre de 1943.
[21] Fue quien esculpió el sobre relieve que se emplazó en Mar del Plata, frente a la playa donde Alfonsina se quitó la vida el 25 de octubre de 1938. Ver en EL QUILMERO del sábado, 6 de febrero de 2016 “Luis Perlotti y su obra escultórica en Quilmes”.
[22] Nicolás Antonio Russo, escultor y pintor nació en Sicilia el 1 de febrero de 1897, y arribó a nuestro país en el año 1903, donde se reúne con su padre, Mariano Russo, que había venido en 1900 con el resto de la familia en el interior del país Mercedes Provincia de San Luis. Su verdadero apellido era Russo, al que sustituye por San Luis, la provincia que lo recibió y con la que se sintió identificado. Falleció el 1 de Marzo de 1960, en la localidad cordobesa de Calamuchita.
http://arnoldogualino.blogspot.com.ar/
[23] Fue una mujer de vanguardia. Su espíritu pleno de inquietudes la llevó a vivir una vida intensa. Realizó numerosos viajes. Dedicó su vida al arte. Fue conocida como “la Pintora de Flores”. Una pintura entrelazada con el espíritu de la modernidad. Los detalles, el encaje de los follajes, ciertas texturas, generan vibraciones que son de alguna manera un reflejo o una proyección de su subjetividad. Nació en El Líbano en 1890. Murió en Argentina en 1975. (Eduardo Peñafort http://diariolaventana.com/)
[24] Autor de “La capilla de los negros” (una estampa de Chascomús) Editorial del Lago. Chascomús, 1953.
[25] Ver: García Salaberry, Adela. "Vidas..." Segunda serie. Buenos Aires. Talleres Gráficos de L. J. Rosso, 1940. 308 pág. Papel ilustración. Efectos de la humedad en la mayor parte del libro. Rústica. Fotografías bl. y n. de cada uno de las personas a que hace mención en esta serie. Contiene: González Carbalho; Ema Santandreu Morales; Stephan Erzia; Ana Weiss de Rossi; Juan José de Soiza Reilly; Elsa Piaggio Tarelli; Emilio J. Sarniguet; Berta Singerman; Ramón Subirats; María Alicia Domínguez; Carlos Vega; María Luisa Anido; César Tiempo; Margarita Portela Lagos; Josué Quesada; Mary Rega Molina; Carlos López Buchardo; Dora Díaz Villafañe; Edgardo Ubaldo Genta; Bibi Zogbe; Fausto Burgos; Clementina Isabel Azlor; Mateo Booz; Esperanza Lothringer; Montiel Ballesteros; Ekatherina de Galantha; Gastón Figueira; Carmen Souza Brazuna; Carlos Olivares; Estrella Genta; Julio Díaz Usandivaras; Margarita Arsamasseva; Félix B. Visilac; Delia Sacerdote; Manuel María Oliver; Ida Réboli; Artigas Milans Martínez; Ana S. Cabrera; Oscar Jara Azocar; Ethel Kurlat; Raúl Hugo Espoile; Zulma Núnez; Ataliva Herrera; María Alex Urrutia Artieda; Eugenio Troisi; Voces americanas juzgan a Adela García Salaberry. En la Biblioteca Popular Pedro Goyena
[26] Artista plástica, amiga y prima por parte de padre de Adela. Fue quien le ilustró su libro “Rythme Serein”. Ver en EL QUILMERO del miércoles, 26 de junio de 2013
"RYTHME SEREIN" - HISTORIA DE UN POEMARIO CON HISTORIA: LA POETA GARCIA SALABERRY Y EL INTENDENTE ARMANDO BUCICH

[27] Ver en EL QUILMERO del martes, 23 de julio de 2013, ADELA GARCÍA SALABERRY SU BIBLIOGRAFÍA EN LA GOYENA "Angelita Vélez - Sus danzas y su vida". Libro editado el 30 de diciembre de 1950.

[28] Stella Corvalán Vega (Talca, 1913 - 1994) fue una escritora y poetisa chilena.2 Estuvo adscripta a una postura estética cercana al surrealismo. Es incluida junto a Homero Arce, María E. Piwonka y Mila Oyarzún, entre otros, en un grupo de escritores cercanos a la Generación del ‘38, un movimiento artístico-literario chileno que intentaba retratar en sus obras la decadencia social de la época. Wilkipedia
[29]  Guido Buffo nació en Italia en 1885. Llego a la Argentina, en 1910, realizó amplios estudios en Bellas Artes en Venecia y Paris. Tenía un excelente manejo del italiano, el francés, el castellano y el latín. Fue pintor, arquitecto, astrónomo y músico. Falleció en 1960, mientras trabajaba las pinturas de la capilla, donde se encuentran sepultados tres integrantes de su familia. http://revistamistura.com.ar
[30] Poeta, autora de los poemarios “Señora mañana” y “Esas presencias descomunales"
[31] Manuel Baldomero Ugarte (1875-1951) fue un escritor, diplomático y político argentino. Militó durante un tiempo en el Partido Socialista y formó parte de los círculos literarios y periodísticos de su ciudad natal
[32] Adela escribe mal las últimas palabras del apotegma de Virgilio que dice: "Forsan et haec olim meminisse iuvabit” = “… y tal vez nos complazca un día recordar estas cosas”


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