martes, 13 de septiembre de 2016

PROSEMA A LOS ÁLGUIENES



Alguien bebe agua de la fuente y le chorrea por la barbilla, 
le moja la camisa.
Alguien besa a la mujer de sombrero rojo, que, blanda, aprieta el brazo de su amante, enamorada.
Alguien entra en la sombra del templo con los dedos humedecidos en la pila se persigna.
Alguien, adentro, musita un padrenuestro desmemoriado, pero honesto.
Alguien hace malabarismo en la bocacalle, se le cae un palo colorado con rayas verdes.
Alguien dormita en el banco de la plaza mientras un gorrión se atreve a picotearle las miguitas del regazo.
Alguien enciende un cigarrillo y echa el humo hacia el cielo.
Alguien pregona su mercadería de sopas paraguayas y tortillas asadas.
Alguien observa el entorno buscando una presa fácil para arrebatarle la cartera, el portafolio, la rutina o los sueños.
Alguien camina sin respiro, mirando el suelo, ofuscado y torvo mientras habla con un aparatito negro que sostiene junto a su oreja
Alguien, después de olfatear en varios árboles se decide por un gomero copudo y levanta la pata como quién no quiere la cosa.
Alguien frena bruscamente frente a la anciana que cruza distraída recordando a sus muertos.
Alguien. Álguienes. Todos.
El mundo se desparrama a voces, gesto humanos y de los otros, como una granada.
Abigarrados y solos, repetidamente solos.

chalo agnelli
24 de octubre de 1994

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