sábado, 8 de octubre de 2016

A LOS 104 AÑOS DE LA ESCUELA NORMAL – A LA CAZA DE RECUERDOS POR BLANCA COTTA



¡Quién no recuerda las notas gastronómicas amenizadas con misceláneas que la señora Blanca Cotta brindaba en la revista de
Clarín de los domingos! En muchas de ellas SU Quilmes estaba presente, su infancia, sus amigos y entre todo sobresalía SU, nuestra, Escuela Normal Nacional Mixta de Quilmes, hoy Instituto Superior de Formación
Docente N° 104. Donde Blanca estudió y su padre Juan Manuel Cotta [1] fue el segundo director durante largo tiempo dejando un rasgo indeleble. Este año ‘la Normal” cumple 104 años y su primera promoción un Centenario. Por estas fechas a los ‘normalistas’ nos vale homenajear estas fechas con algunas páginas invalorables.
  

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MI ABUELA TAMBIÉN
Por la señora Blanca Cotta,
octubre de 1991.
Mi cueva de trabajo se enriqueció de golpe: he colgado un comboloi (si usted es griego me entenderá...) [2] junto a las fotos de los seres que amo... en una cajita de cristal que me regaló Cachita Redondo he encerrado un puñadito de tierra de la Acrópolis... en otra cajita de cerámica (regalo de Ale y María Gracia), unas piedritas blancas igualmente grie­gas… No. No estoy delirando. Un tesoro como este no se compra: se gana. Y no me lo gané yo, precisamente, sino mi padre - hace tiempo - y sin proponérselo. Le cuento... Cuando hace añares (¡Yo tenía 6 años!) papá le tendió una mano a Curtis [3] nombrándolo chocolatinero ofi­cial de la escuela (con aprobación del Ministerio) para que con su trabajo pu­diera mantener dignamente a su familia, sin darse cuenta dejó caer la semilla de su proverbial bondad en una tierra fértil que, con el tiempo, fructificaría en una
cosecha de oro: la gratitud. Pasaron muchos años. Desde aquel entonces no había vuelto a ver a mi “ángel guardián” que un buen día, por arte de magia, me regaló la figurita del tucán (la difícil...) para que pudiera completar mi álbum ¡Y ganarme una bicicleta blanca! Ayer me enteré por Carmen, su hija (que sigue atendiendo con el mismo cariño de su padre el trabajo que él le dejó), que de allá y de mi abuela también “nuestro” querido Curtís y su señora cumplían - ¡El mismo día! - 86 años. ¿Cómo no acercarme a darle un beso a este “vendedor de ilusiones” de todos los que pasamos por la Escuela Normal de Quilmes? Y fui con Carlos a su casa, y lo encontramos felicísimo junto a su esposa y físicamente igual a como yo me lo había grabado en la memoria del cora­zón. Bueno... tal vez un poco más gordito... ¡bah! Pero igualito al Curtis de ayer: cariñoso, simpático, vivaz, agradeci­do… y ¡y con una memoria prodigiosa! ¡Ah, los sándwiches que siempre le sacá­bamos fiado y de los que nunca llevába­mos cuenta!... Enseguida comenzó a recordar nombres queridos: Jorge Sabato... Salinas... “¡Si se ponen a llorar, nos vamos!”, les dije, retándolos como a veces lo hacía con
mamá, al ver que los ojitos de él y de Carmen comen­zaban a lagrimear nostalgias. Y cambia­mos de tema. Todo el hogar respiraba a Grecia, símbolo eterno de la cultura uni­versal, parte importante del paraíso don­de navegaban nuestros sueños y que arrancaban, quizá, desde nuestro primer encuentro con La Ilíada... Entonces empezamos a curiosear las paredes: símbolos tradicionales, fotos, muñecas con trajes típicos y, sobre el escritorio de Carmen, la bandera argentina junto a la griega... Dos patrias. Dos amores. Dos pasiones. No hay duda-pensé conmovi­da- el amor al terruño es la verdadera levadura moral de los pueblos... Yo también tengo en mi cueva de trabajo una bandera argentina y la foto dedicada de quien nos puso en camino para defen­der la democracia. Gracias, Carmen, por invitarme a tu casa, Estoy segura de que a partir de hoy los que pasamos por la Escuela Normal de Quilmes y engor­damos a cuenta de tu padre, todos los 15 de junio -estemos donde estemos- grita­remos desde el fondo de nuestros corazones: “¡Feliz cumpleaños, Curtis!...” Y él sabrá escuchar todas las voces. “Querer es querer creer...” (Unamuno) […]
Sra. Blanca Cotta 
Compilación Chalo Agnelli
Miembro de EXANQUI 
Colaboración, señoras Blanca Cotta, Patricia y Graciela Skilton
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del lunes, 27 de julio de 2009, JUAN MANUEL COTTA http://elquilmero.blogspot.com.ar/2009/07/juan-manuel-cotta.html 

[2] El kombolói es un popular juguete griego con cuentas, similar a un rosario pero sin un fin religioso. Se utiliza como pasatiempo, método relajante de control del estrés y como método para controlar la ansiedad. 

[3] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 18 de mayo de 2016, EL QUIOSCO DE LA ESCUELA NORMAL DE QUILMES - MINAS Y CARMEN CURTIS

http://elquilmero.blogspot.com.ar/2016/05/el-quiosco-de-la-escuela-normal-de.html

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