jueves, 14 de diciembre de 2017

“CIELO DE CLARABOYAS” DE SILVINA I. OCAMPO (BUENOS AIRES 21/7/ 1903-14/12/1993)



La reja del ascensor tenía flores con cáliz dorado y follajes rizados de fierro negro, donde se enganchan los ojos cuando uno está triste viendo desenvolverse, hipnotizados por las grandes serpientes, los cables del ascensor.
Era la casa de mi tía más vieja adonde me llevaban los sábados de visita. Encima del hall de esa casa con cielo de claraboyas había otra casa misteriosa en donde se veía vivir a través de los vidrios una familia de pies aureolados como santos. Leves sombras subían sobre el resto de los cuerpos dueños de aquellos pies, sombras achatadas como las manos vistas a través del agua de un baño.
Había dos pies chiquitos, y tres pares de pies grandes, dos con tacos altos y finos de pasos cortos. Viajaban baúles con ruido de tormenta, pero la familia no viajaba nunca y seguía sentada en el mismo cuarto desnudo, desplegando diarios con músicas que brotaban incesantes de una pianola que se atrancaba siempre en la misma nota. De tarde en tarde, había voces que rebotaban como pelotas sobre el piso de abajo y se acallaban contra la alfombra.
Una noche de invierno anunciaba las nueve en un reloj muy alto de madera, que crecía como un árbol a la hora de acostarse; por entre las rendijas de las ventanas pesadas de cortinas, siempre con olor a naftalina, entraban chiflones helados que movían la sombra tropical de una planta en forma de palmera. La calle estaba llena de vendedores de diarios y de frutas, tristes como despedidas en la noche. No había nadie ese día en la casa de arriba, salvo el llanto pequeño de una chica (a quien acababan de darle un beso para que se durmiera,) que no quería dormirse, y la sombra de una pollera disfrazada de tía, como un diablo negro con los pies embotinados de institutriz perversa. Una voz de cejas fruncidas y de pelo de alambre que gritaba “¡Celestina, Celestina!”, haciendo de aquel nombre un abismo muy oscuro. Y después que el llanto disminuyó despacito… aparecieron dos piecitos desnudos saltando a la cuerda, y una risa y otra risa caían de los pies desnudos de Celestina en camisón, saltando con un caramelo guardado en la boca. Su camisón tenía forma de nube sobre los vidrios cuadriculados y verdes. La voz de los pies embotinados crecía: “¡Celestina, Celestina!”. Las risas le contestaban cada vez más claras, cada vez más altas. Los pies desnudos saltaban siempre sobre la cuerda ovalada bailando mientras cantaba una caja de música con una muñeca encima.
Se oyeron pasos endemoniados de botines muy negros, atados con cordones que al desatarse provocan accesos mortales de rabia. La falda con alas de demonio volvió a revolotear sobre los vidrios; los pies desnudos dejaron de saltar; los pies corrían en rondas sin alcanzarse; la falda corría detrás de los piecitos desnudos, alargando los brazos con las garras abiertas, y un mechón de pelo quedó suspendido, prendido de las manos de la falda negra, y brotaban gritos de pelo tironeado.
El cordón de un zapato negro se desató, y fue una zancadilla sobre otro pie de la falda furiosa. Y de nuevo surgió una risa de pelo suelto, y la voz negra gritó, haciendo un pozo oscuro sobre el suelo: “¡Voy a matarte!”. Y como un trueno que rompe un vidrio, se oyó el ruido de jarra de loza que se cae al suelo, volcando todo su contenido, derramándose densamente, lentamente, en silencio, un silencio profundo, como el que precede al llanto de un chico golpeado.
Despacito fue dibujándose en el vidrio una cabeza partida en dos, una cabeza donde florecían rulos de sangre atados con moños. La mancha se agrandaba. De una rotura del vidrio empezaron a caer anchas y espesas gotas petrificadas como soldaditos de lluvia sobre las baldosas del patio. Había un silencio inmenso; parecía que la casa entera se había trasladado al campo; los sillones hacían ruedas de silencio alrededor de las visitas del día anterior.
La falda volvió a volar en torno de la cabeza muerta: “¡Celestina, Celestina!”, y un fierro golpeaba con ritmo de saltar a la cuerda.
Las puertas se abrían con largos quejidos y todos los pies que entraron se transformaron en rodillas. La claraboya era de ese verde de los frascos de colonia en donde nadaban las faldas abrazadas. Ya no se veía ningún pie y la falda negra se había vuelto santa, más arrodillada que ninguna sobre el vidrio.
Celestina cantaba Les Cloches de Corneville, corriendo con Leonor detrás de los árboles de la plaza, alrededor de la estatua de San Martín. Tenía un vestido marinero y un miedo horrible de morirse al cruzar las calles.
FIN
A 24 años de su muerte el 14 de diciembre de 1993 a los 90 años

domingo, 10 de diciembre de 2017

CALENDAS - DICIEMBRE - FIN DEL



Fin del donde nada corre, nada
Agua tibia fin del salto, nada
Fin del nada, no está solo
Nada con fin el tiempo
Busca un nuevo encuentro
En el espacio de salto y tiempo
Son dos fines del océano 
No tienen miedo.
Todo esto es un juego,
Salto y nada
Fines del océano

Solo un gran salto
Agua tibia principio
Del juego, gana, salta
De a dos y en dos
Pequeñitos fines del único
Tiempo

Laura Mas


Entre octubre y noviembre de 2004, un grupo de escritores y poetas que integraban el Área de Letras del Centro Cultural "Atempie" ideó "CALENDAS", un almanaque de poemas para el 2005. La idea surgió de las artistas plásticas Hilda Paz y Sonia Otamendi, también escritoras.

Compilación y compaginación Chalo Agnelli

VER EN LAS LETRAS DEL QUILMERO:

viernes, 13 de octubre de 2017, CALENDAS - ENERO: "PROSEMA DEL CUERPO".

lunes, 23 de octubre de 2017, CALENDAS - FEBRERO " 11 "

martes, 24 de octubre de 2017, CALENDAS - MARZO. "LAS INVISIBLES"

miércoles, 25 de octubre de 2017, CALENDAS ABRIL "2"

miércoles, 25 de octubre de 2017, CALENDAS - MAYO - "MEDICINA NATURAL"

sábado, 28 de octubre de 2017, CALENDAS - JUNIO - "CEBOLLAS"

sábado, 28 de octubre de 2017, CALENDAS - JULIO – “LA FRONDA SILENCIOSA”

martes, 31 de octubre de 2017, CALENDAS - AGOSTO - "NO YA RECLAMO DE AMOR"

martes, 31 de octubre de 2017, CALENDAS - SEPTIEMBRE - "COMO DECIRTE"

martes, 31 de octubre de 2017, CALENDAS - OCTUBRE - "SITUACIÓN"
jueves, 2 de noviembre de 2017, CALENDAS . NOVIEMBRE . "LEJOS DE MÍ"

martes, 14 de noviembre de 2017

"RUMOR DE LA RIBERA" DE CHALO AGNELLI

“... No era solo a los que de afuera venían, o aquí estábamos, que la Ribera atraía; sus encantos sensibilizaban a los poetas que la cantaban en prosa y verso...” 
Quilmes de Antaño” de José Andrés López”

Editorial JARMAT presentó el pasado octubre una compilación de cuentos, relatos (hasta un ‘prosema’) [1] de Chalo Agnelli, publicados en las últimas dos décadas (1991 - 2003) en antologías, revistas, periódicos y otros medios gráficos. Los doce relatos están
reunidos en tres conceptos unificadores. El que le da título al libro fue sugerido por la escritora y profesora Liliana Guaragno, [2] quien hizo la crítica y correcciones de estos cuentos en el primer intento de publicación – tarea a la que sumó últimamente el editor Juan Eduardo Ruffinelli –. Fue Liliana quien insistió repetidamente en editarlos. La 'docencia' era el lazo que unión entre la extraordinaria escritora y el autor de estos relatos; y la docencia y el factor humano que el es inherente trató originariamente y únicamente el libro, que esta edición incorporó otros puentes cruzados de una manera u otra por la infancia.
Cuando a Liliana un escritor le pedía un prólogo, ella proponía, indefectiblemente, hacerlo juntos e iniciaba un ida y vuelta de breves párrafos con el autor; lo que concluía con una referencia crítico-literaria precisa y de calidad. El prólogo que la prologuista y el autor comenzaron para este libro no se pudo concluir por la intempestiva partida de Liliana de modo que por respeto a su veneración por la literatura y por su unisonancia en este trabajo, ese 'pedacito de prólogo', se presenta aquí como epílogo.
A cambio el autor intentó lo siguiente:
...no sé si me explico
Los cuentos de este libro son un punto de quiebre mucho más contundente que lo que fue el libro “Historias de más acá” o mis trabajos historiográficos; si bien en los cuentos de “Historias…”, el hecho histórico estaba subrepticiamente implícito.
Estas narraciones, relatos, ficciones nacieron de los años de educador que transcurrí en la Ribera, aprendiendo de los niños, de sus padres, de mis colegas, auxiliares, vecinos de ese Paraje tan identitario para los quilmeños y los ‘quilmeRos’. No son míos, son
de ellos; un merecido e insuficiente tributo a la vida de mi pueblo. Los recuperé de viejas publicaciones: revistas, opúsculos, antologías… del olvido.
Presumo de una prosa costumbrista, anecdótica, llana; respuesta a mis privilegios de lector obsesivo. Quizá, por eso, un día sentí la necesidad, el deber de vocear lo que silentes e ileídos no pueden. Quizá, también, fue esa actitud discipular la que me movió en la infancia a ser maestro.
No creo hacer literatura (perdonen mi impudicia), solo intento recuperar las palabras vividas en un espacio geográfico donde me puso la causalidad. Amo las palabras, juego con ellas; son las que se me imponen haciéndose personajes, hechos, trama.
Son cuentos perfectibles, para todas las edades; para recuperar la infancia, si se perdió en las desavenencias de los días; para tomar
conciencia, reír, suspirar de amor, pensar en un mundo sano, creer en el otro, sentirlo, acompañarlo. Escribió John Donne [3]“Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto”.
Resumiendo, los cuentos o relatos, que se animará a leer, son ficción. No representan sucesos reales, los personajes, escenas y
diálogos no intentan caracterizar acciones o palabra ninguna persona real viva o muerta, cualquier semejanza con la realidad… es intencional.
Tanto en las reproducciones fotográficas familiares como en los dibujos de Hugo Yori, mi primo, también hay historias que cualquiera puede interpretar fácticamente. Inténtenlo.
Mi letra no pasará los límites de este ‘surgranbonaerense’, no pretendo nada más que este espacio para decir, para que me oigan y para que me vean. Si es así, me basta...no sé si me explico. (¿EL AUTOR? 2007)

El autor declara que dedica: 
estas páginas a todos los que me acompañaron en el septenio trabajado en La Ribera de Quilmes, alumnos, colegas, vecinos, colaboradores. Especialmente a los niños que ingresaron en primer
año en 1996, y a la primera promoción de 9° año de 1998; a las maestras que trabajaron tantos años en ese Paraje, a los auxiliares y al Jardín 917, la Escuela Especial 506; el Centro Complementario 801; a los miembros de
cooperadora, como Scalioti, Fucarino, Pilo, Barrera, otros; al Cuartel de Bomberos Voluntarios, cuya instalación promovimos vecinos y docentes con el comandante Claudio Schbib, a la Rueda Femenina del Rotary Club de Quilmes, al Área de Material Quilmes y al Centro de la Tercera Edad: “Algo por qué vivir”. Y al POMPERITO... GRACIAS.- 
EPÍLOGO

Estos cuentos me suponen tres preconceptos: un hombre que asimila la vida y sus consecuencias; un docente del amor por el sujeto y el objeto de su ejercicio y un escritor de los que nacen de

ávidas lecturas y del trabajo constante y fatigoso. Conservador en los estigmas del género, que parecen fanatizarlo, los aplica con precisa naturalidad; junto con un vocabulario experimental, coloquial, pluricultural.

Si hasta recién Chalo Agnelli nos afirmó que es un maestro que escribe después de haber abarcado a tantos lectores con Historias de más acá; imponiéndose con Maestros y Escuelas de Quilmes,
elevándose luego con la rigurosidad de la heurística y la hermenéutica en la biografía del Dr. José Antonio Wilde (todo tan quilmeño, tan ajeno para mí) y tantas, tantas páginas de su blog, agregando sensaciones, emotividad, fantasías de mujeres y hombres que hicieron esas historias; ahora, con este Rumor de la Ribera, Chalo Agnelli es, a su pesar, escritor (Liliana Guaragno, 2009)


La ilustración de tapa y la mayoría de las interiores son del artista plástico Hugo Yori: 
Hugo Yori (n. Quilmes 25/02/49) Egresado de la Escuela
Panamericana de Arte, es autor, historietista, ilustrador y publicista. Lleva 27 años dedicado a estas actividades. Recibió el Premio Candil de Quilmes, el Diploma de Honor Municipal por su aporte cultural a su Ciudad y por su participar en el 2° Encuentro de Historieta y Humor. Participó como dibujante en programas como “Polémica en el Fútbol” en Canal 11, con la creación del recordado personaje “El fana”. También en “Utilísima”, y fue invitado a programas como Badía & Compañá, Vivir Bien y otros. Creó la “Historieta Más larga del Mundo”, auspiciada por la Secretaría de Cultura de
Quilmes, donde el protagonista surgía del mismo público colocando el “diálogo” en los “globos”. Promovió con sus dibujos realizados con bolígrafo el trabajo de perfeccionamiento que hizo el húngaro Juan Hinterschidt, quien vivía en Bernal. Autor del libro y creador del personaje “Julián, en busca de los Sueños Perdidos”, declarado de Interés Municipal en la Feria de Libro 1977, por la Municipalidad de Berazategui. Realizó talleres de narrativa y expresión gráfica en la UNQui con jóvenes de la Villa 21 de Barracas.

"Gli agnelli" (los corderitos) óleo (1915) de don Armando A. Agnelli (1894-1963) Ilustra el cuento "La vieja y los corderos"

Fotos de Leonardo Grasso, Fernando San Martín y Museo Fotográfico de Quilmes. El libro se puede adquirir en la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
NOTAS



[3] (1572- 31 de marzo de 1631)  Poeta metafísico inglés
[4] Ver en EL QUILMERO del viernes, 4 de octubre de 2013, JUAN HINTERSCHID – “Un Inmigrante que en Quilmes perfeccionó la punta del Bolígrafo