martes, 13 de septiembre de 2016

PROSEMA DEL TE QUIERO



Y entonces fue que supe decirte que te quiero
 y te lo dije en cuatro idiomas desconocidos
te lo dije en azul-naranja, en verde prematuro,
en rojo chisporroteante, en gris tangueril;
te lo dije en sambayón y en mermelada,
en spaghetti con tuco ¡¿por qué no?!
 y en asado con cuero;
en sábados desesperados y en domingos del señor,
en la orfandad de la medianoche
cuando pierdo el último tren a la deriva,
en la galería internacional y en el pasaje seaver;
en el riachuelo con gusto a quinquela,
en un vernissage de brocha gorda
y en las sábanas entre bostezos y arremetidas;
 en la soledad soleada y salvadora;
 en el sótano y en las salpicaduras de barro
que quedan después de haber andado mucho.

Te dije te quiero en los parrales y cornisas,
volando sobre algún rosedal
en el punto equinoccial de primavera
o tambaleando en algún cordón después del vino, sí,
porque también te lo dije empinando algún buen vino seco,
bien seco
o en un naigh-milonga-club, así, de apuro,
porque a las ocho entro al laburo y ya son menos cinco.

Y te lo dije a lo largo de pompeya,
 sobre todo en almagro
y una vez en balbanera... ¿te acordás?, chiclana ya no estaba.
Infinitesimalmente te lo dije en un poema de neruda,
sin canción desesperada,
en otro de vinicius con música de bosa,
con música de johann, de schubert, de almendra,
 también de serrat;
con la vos desperezante de la sosa,
con risas estridentes en cuaresma o carnaval.

Te dije te quiero en todas las palabras,
aún en aquellas que dicen te odio,
en todos los sonidos, aún en aquellos que rompen la calma
en todos los sentidos, aún perdiéndolos.

Te dije: - “Te quiero” – porque te quiero,
simplemente por eso...
qué más puedo decirte...
 chalo agnelli/1975
(en un trayecto en el colectivo 22 desde Retiro a Quilmes)

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