jueves, 26 de febrero de 2015

EL REINO COMPARTIDO DE EDUARDO GALEANO


Febrero 25 

Por Eduardo Galeano

El gobierno de Panamá había ordenado, por ley, la reducción a la vida civilizada de las tribus bárbaras, semibár­baras y salvajes que existen en el país. Y su portavoz había anunciado:
- Las indias kunas nunca más se pintarán la nariz, sino las mejillas, y ya no llevarán aros en la nariz, sino en las orejas. Y ya no vestirán molas, [1] sino vestidos civilizados.

Y a ellas y a ellos les fue prohibida su religión y sus ce­remonias, que ofendían a Dios y su tradicional manía de gobernarse a su modo y manera.
En 1925, en la noche del día veinticinco del mes de las iguanas (febrero), los kunas pasaron a cuchillo a todos los po­licías que les prohibían vivir su vida.
Desde entonces, las mujeres kunas siguen llevando aros en sus narices pintadas, y siguen vistiendo sus mo­las, espléndido arte de una pintura que usa hilo y aguja en lugar de pincel. Y ellas y ellos siguen celebrando sus ceremonias y sus asambleas, en las dos mil islas don­de defienden, por las buenas o por las malas, su reino compartido.
 Territorio kuna en Panamá, Centro América.
En “Los hijos de los días” 
De Eduardo Galeano
Siglo Veintiuno Ediciones, 2012

NOTA



[1] En el idioma kuna (dulegaya), mola significa ropa o blusa. Las molas
son telas cosidos en paneles con diseños complejos y múltiples capas usando una técnica de appliqué inverso.

martes, 24 de febrero de 2015

DOBLECES DE LA PRENSA - EDUARDO GALEANO



Febrero 24
Por Eduardo Galeano
En 1815, Napoleón Bonaparte se fugó de su prisión en la isla de Elba y emprendió viaje a la reconquista del trono de Francia.
Marchaba paso a paso, acompañado por una tropa creciente,
mientras el diario Le Moniteur Universel, que había sido su órgano oficial, aseguraba que los france­ses estaban “locos de ganas de morir defendiendo al rey Luis XVIII”, y llamaba a Napoleón: “violador a mano armada del suelo de la patria, extranjero fuera de la ley, usurpador, traidor, plaga, jefe de bandoleros, enemigo de Francia que osa ensuciar el suelo del que ha sido expulsado”, y anunciaba: “Este será su último acto de locura”.
Pero por fin el rey huyó, nadie murió por él, y Napo­león se sentó en el trono sin disparar ni un tiro.
Entonces el mismo diario (Le Moniteur Universel) pasó a informar que: “la feliz noticia de la entrada de Napoleón en la capital ha provocado una explosión súbita y unánime, todo el mundo se abraza, las vivas al Emperador llenan el aire, en todos los ojos hay lágrimas de alegría, todos celebran el regreso del héroe de Fran­cia y prometen a Su Majestad él Emperador la más profunda sumisión.”
En “Los hijos de los días”
De Eduardo Galeano
Siglo Veintiuno Ediciones
2012

lunes, 16 de febrero de 2015

UN MARCO ROJO CON INSTRUCCIONES PARA CORTAZAR



Por Silvia Simonetti
Te pasaron cosas, a años luz de esas cosas estoy yo. Lo sé. No me preocupó antes y ahora me preocupa menos. Tengo un motivo. Un motivo raro tengo yo, es superfluo, triste, anónimo, solitario (si pongo final sería plagio)  pero estoy aquí en mi departamento y armo un cuadro con tu foto, trato de armar un cuadro con tu foto: un marco rojo que compré en un…claro vos no sabés algunas cosas porque tuviste esa manía de morirte a tiempo, pero es un marco rojo
con instrucciones para armarlo en inglés, en idioma inglés, aunque está fabricado en …¿Malasia? bueno, por ahí…Malasia, Corea, Singapur, vaya una a saber con esa letra chiquita donde se fabricó el marco rojo. El hecho es que el marco en cuestión cuando salió de su celda de ese material que vos tampoco conocés que lo tenía aprisionado y a salvo de sus defectos de fabricación se… ¿dispersó? Bueno algo raro le pasó, no es que se desarmó porque en realidad  nació desarmado y algún obrero corrigió su defecto metiéndolo de prepo dentro de ese material del que te comenté antes y cuando llegó a la argentina pusieron en un estante de un comercio ignoto al que entré yo buscando un marco para tu foto vagabunda de mudanzas,  zozobras y desamparos, pegada y despegada mil veces de escritorios, bibliotecas y lugares varios y que terminó intacta (porque eso hay que decirlo, fueron años de salvataje) acomodada en un estante de lo que quedó de mi biblioteca, pero así: blanda, sólo el papel recortado de la revista La Maga (¿viste?... hay, hubo, una revista La Maga) y entonces hoy pensé en comprarle un marco y fui y lo compré. Parecía perfecto dentro de su envoltura, quizá incluso lo era, hasta que llegué yo con mi ansia y lo estropeé todo. Entonces allí estás; metido en un cuadro desencuadrado al que no logré recuperarle su ángulo recto, con un montón de plasticos negros como de utilería que descarté pensando que eran sólo para su exhibición y ya no pude meter mis dedos dentro del tacho de basura para recuperarlos porque había yerba de hoy a la tarde y ya se sabe que la yerba es algo tan horrible después de un rato que, por más que una te quiera, hay cosas que no pueden hacerse. Pero no sé quien más estará en este momento tratando de armar un cuadro con tu foto en todo el mundo, hoy ¿quién arma un cuadro con tu foto? Agreguemos marco rojo, marco rojo desarmado, foto de hace veinte años, revista llamada La Maga, no es que nadie arme cuadros con tus fotos, todos lo hacen, cada año para tu aniversario Buenos Aires se llena de vos y  se dibujan Rayuelas por todos lados y te escuchamos leyendo tus textos, pero hoy, hoy este día que no es tu aniversario, nadie, pero nadie en el mundo arma un cuadro con tu foto de la revista La Maga y menos a esta hora y menos en un marco ridículo que se desbarata y menos que menos nadie con mis dedos ni con tu foto recuperada de mil naufragios. Creo que el reino milenario existe, que lo seguimos dibujando en estas deshoras que de a ratos nos atormentan y de a otros (ratos) nos recuperan con la simple magia, eso; la simple magia. 
Silvia Simonetti

El 12 de febrero de 1984, murió en Paris Julio Florencio Cortázar