sábado, 21 de noviembre de 2015

ALGO PERSONAL (COLABORACIÓN)



por Silvia Simonetti
Visión I

Tuve una visión triste pero blanda: camino sobre un piso que no repica mis pasos, vale aclarar que la visión es de esas que se repiten, que vuelven y vuelven. Él sentado con los brazos potentes apoyados sobre la mesa de fórmica, parece que se ha vuelto más pequeño, más vulnerable, más blanquecino. Son las diez de la noche, vengo de trabajar y paso a buscar a mis hijos que ya duermen.

-¿Te pasa algo viejo?

-No, nada, tengo un hijo en la guerra, una hija recién separada, me echaron del trabajo y mi vieja se está muriendo, fuera de eso no me pasa nada.

Visión II

La visión I se multiplica y enfoca a un pasillo, cuarenta metros desde la calle hasta la modesta prefabricada, él camina por el rasposo pasillo de cemento mal alisado agarrándose de las paredes. La noche anterior me había comentado que estaban echando gente de Masuh, la de la deuda privada, estatizada por el Mingo, esa, había sido el último entrar o sea que…

No me importan las heridas que asoman de las vendas mal puestas, apoyo la mano sobre la panza de ocho meses de embarazo y giro la cabeza para observar a nuestros hijos haciendo la tarea en esos cuadernos carísimos.

-¿Te rajaron?- pregunto gritando desde el final del pasillo.

- ¡No! tuve un accidente de trabajo- contesta con una mueca de dolor acentuado por el esfuerzo del grito.

 Visión III

  Una cama de hospital, mi viejo muriendo en ella con fondo de Di Sarli, un PAMI inservible lo había depositado allí, sin sábanas, sin remedios, sin jubilación, estaba a meses de ser estafado por las AFJP, no llegó con vida a verlo, pero quedamos nosotros con los puños apretados.

Visión IV

Museo de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de La Plata. Mi hija esperando para recibir su diploma en lo alto de la escalinata. Primara estatal, secundaria estatal, Universidad Nacional, seis años trabajando, estudiando, viajando 120 kilómetros por día cada día. Tuve la maravillosa oportunidad de decirle cuando le quedaba un año de carrera “no trabajes más este último año te lo banco yo” y allí está, victoriosa. Atardecer impecable, suena Mozart desde algún lugar del bosque, cuesta subir la escalinata con zapatos prestados, pero llego, le doy su diploma. Un hombre y un proyecto al que ni siquiera había votado hacen posible la visión IV.

Realidad en tiempo casi presente.

Taller de literatura creativa II, compañeros alrededor de una mesa tan familiar ya. Seguramente algunos compartirán mis sentimientos y adherirán a mis visiones. Por mi parte he entrado en una oscura zona de miedo. De a ratos se ilumina apenas, me vuelvo irresponsablemente optimista y luego regresa la zona oscura, gente sin trabajo, quioscos, remiserías, juguetes truchos, el silencio de las fábricas y algunos pocos devorando el festín, masticando el festín con la obscena boca abierta. “il pugni in tasca” hubiese dicho mi viejo, así se definía en sus largos años de desocupado. Con los puños apretados digo yo y en los momentos en que la luz suele asomar se me da por tararear a Pablo Milanés “yo pisaré las calles nuevamente...”

Silvia Simonetti. Nov. 2015.
                      

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