domingo, 22 de marzo de 2015

CUADERNOS DE VIAJES - INDIA 2009 (COLABORACIÓN)

Durante el siglo XIX y principios del XX los libros de viajes eran de sumo interés de los lectores; si bien la redacción de estos relatos se remonta al siglo XIV; textos que recogían los acontecimientos y las emociones de un viaje transitado por el narrador; aventuras, conquistas o exploraciones eran recogidas bajo la categoría de literatura de viajes.
Por esos años la gente no viajaba con la asiduidad que lo hace hoy día; tan solo se trasladaba a lugares próximos a sus propios domicilios; algunos ni eso durante todas sus vidas. Los pocos que se aventuraban a recorrer territorios de culturas exóticas comparadas con la europea o a sitios inexplorados y luego escribían sus hazañas eran espacialmente requeridos por los editores.
Darwin fue uno de esos viajeros. Y además nuestro país, durante el silgo XIX, fue descripto por “turistas” como: Emeric Essex Vidal, Francisco Bond Head, Alcides D´Orbigny, Xavier Marmier, Thomas J. Hutchinson, etc. Incluso nuestro Guillermo Enrique Hudson plasmó en papel sus andanzas por territorios de la Argentina y Uruguay. En su libro “Inglaterra de a pié”, en el Capítulo 1º, Hudson cuenta sobre la pasión de los británicos por las guías de viaje. [1] 
El Dr. Carlos M. Eusebi y su esposa Selma Polich fueron grandes viajeros. Él, de regreso de las travesías que emprendían por distintas regiones del mundo, solía brindar charlas públicas con el apoyo visual de las propias tomas fotográficas en diapositivas y el apoyo sonoro de sus grabaciones; además atrapaba al público con anécdotas de situaciones riesgosas, insólitas unas o graciosas otras, que vivían. Este texto es de uno de las tantos viajes a la India que realizaron - creo que el último. En una oportunidad, el Dr. Eusebi tuvo la gentileza de facilitármelo. Se incluye en LAS LETRAS DEL QUILMERO como modelo del género literario que fue la Literatura de Viajes, que algunos críticos no lo consideran una categoría o un género literario universalmente reconocido. Esta perspectiva crítica sostiene que la mera enumeración de hechos no constituye en sí literatura, pero esta no es una postura generalizada (Chalo Agnelli) 
I
LA HUELLAS DEL TERROR
 por Dr. Carlos Ángel Mario Eusebi Y Prof. Selma Polich 
Llegamos a Bombay (ahora Mumbai), Selma Marcos y yo, en
nuestro quinto viaje a la India, después del atentado terrorista.

El clima que se vivía en la ciudad era todavía de miedo por cuanto se temía otro ataque durante los festejos del cercano 26 de enero, Día de la Independencia. El hotel Diplomat, donde solemos alojarnos, está ubicado exactamente detrás del “Old Taj Mahal” y está separado solamente de este señorial edificio por una callecita de unos seis metros de ancho, razón por la cual de día y de noche oíamos el ruido de las chapas y materiales que desde los pisos superiores del lujoso hotel se dejaban caer sobre la calle, si bien resguardados adecuadamente a fin de no causar perjuicios a los paseantes.
Recordamos que a causa del ataque terrorista el piso superior de este hotel fue incendiado. Siniestro que duró hasta que los atacantes fueron desalojados de cada una de las habitaciones donde habían entrado en busca de turistas, en especial norteamericanos y británicos.
Solamente la noche del viernes las tropas de élite de la policía acabaron los últimos tres terroristas que habían ocupado el hotel, recorriendo las habitaciones y asesinando a sus moradores.
Alrededor del famoso hotel, resguardado por personal policial que ahora exhibía armas, cosa insólita ya que aquí la policía no está armada, una barrera de separadores unidos por candados impedía todo acercamiento.
Quisimos entrar a la torre del nuevo “Taj Mahal” en busca del comedor ya habilitado, lo que solamente conseguimos por nuestra condición de turistas occidentales; y después de pasar un riguroso control policial que incluía la revisión de los bolsos a través de un detector de metales y la palpación de armas a cargo de personal policial de ambos sexos. 
El paso hacia la famosa “Puerta de la India” estaba cerrado y cuando se abrió, la población de la ciudad y, por supuesto, nosotros
nos apresuramos a sacar fotos del famoso hotel, la espectacular torre del  nuevo edificio y a su costado el antiguo y señorial Old Taj Mahal, ambos extraordinarios en su estructura de estilo Indo-Musulmán, que fueron objeto del atentado terrorista llevado a cabo por diez  atacantes  suicidas, provenientes de Pakistán, quienes desde barcazas desembarcaron en una pequeña playa de la costa y  divididos en varios grupos se dirigieron contra distintos objetivos: la estación central, el Hotel Taj Majal, el lujoso Hotel Oberoi Trident, el café Leopold y un centro judío causando un gran  numero de muertos y heridos  que todavía no se pueden precisar con certeza ya que los informes oficiales y extraoficiales difieren  sobre su cifra exacta. Se habla de 183 muertos entre los cuales estarían cinco turistas de Estados Unidos  y unos 300 heridos.
EL CAFÉ LEOPOLD 
Diremos dos palabras sobre el “Café Leopold” donde solíamos comer cada vez que estábamos en Bombay y que está ubicado a una escasa cuadra y media de nuestro Hotel Diplomat. Es el café y al mismo tiempo el restaurante preferido por los turistas, jóvenes y no tanto, donde se puede comer al estilo occidental y tomar cerveza que no se vende en los sitios vegetarianos de la ciudad donde sirven una comida extremadamente picante para nuestro paladar. Este popular café, ubicado en una esquina, tiene tres entradas; una sobre una calle lateral y otras dos sobre la avenida donde se encuentra ubicado.
Los dos terroristas que atacaron el café, pasada la diez de la noche, repleto como siempre de turistas, se acercaron  a las  puertas y
sucesivamente a través de cada una de ellas  y de las vitrinas laterales lanzaron dos granadas y ráfagas de ametralladora. 
Uno de los mozos nos contó la escena del horror que tuvo lugar allí durante el ataque. Disparos, gritos de dolor, cuerpos lacerados por las granadas mientras los turistas que no habían sido heridos se tiraban debajo de las mesas. Con lágrimas en los ojos nos indicó un lugar cerca de nuestra mesa. “Allí cayó muerto nuestro compañero”, dijo. Ahora se vende en el local una remera negra con la inscripción “Leopold 5” que sería el número exacto de las víctimas locales del atentado.
Cuando volvimos a Bombay luego de nuestro recorrido por el Rajasthán, Agra y otros lugares de interés turístico, pudimos fotografiar las vitrinas donde impactaron las balas y donar un óbolo para las familias de las víctimas. 
También filmamos, antes de volver a Buenos Aires, el interior del
nuevo Hotel “Taj Mahal”, lugar donde se había colocado en el fastuoso espacio de la recepción una lápida blanca con los nombres de las víctimas del atentado, colocada frente a una espectacular caída de agua. En algunas avenidas estratégicas de la ciudad pudimos observar bolsas de arena y, escudado detrás de ellas, policías con impresionantes ametralladoras.
También observamos que otros policías estaban armados con largos fusiles, cosa infrecuente en la India donde el gobernador de un Estado proveyó a su policía de valiosos equipos de transporte, pero le prohibió llevar armas. 
EL HOTEL OBEROI 
Este es el otro hotel de lujo atacado por los terroristas musulmanes de origen paquistaní. Está ubicado sobre la avenida costanera, frente al mar, en una zona residencial de esta pujante ciudad, donde el metro cuadrado de edificación alcanza cifras astronómicas. Frente al edificio hay una pequeña playita utilizada por los pescadores, donde, a bordo de una lancha que se desprendió de un carguero, desembarcaron los terroristas los cuales subieron a la avenida y se adueñaron del hotel sin encontrar resistencia alguna. 
II
CONVERSACIONES CON MOHAN SINGH 
Dejamos Bombay donde siempre nos fascina la Puerta de la India y
el lujoso hotel Taj Mahal en sus dos versiones, el Old y la nueva torre, para viajar en Indian Airlaines hasta Jaipur, la capital del Rajasthán, la ciudad dorada, que vuelve a sorprendernos con su transito caótico, el palacio del Maharajá del Palace City, el observatorio astronómico. Esta ciudad fue edificada de acuerdo a precisos preceptos astrológicos por Jai Singh II, el astrónomo y astrólogo más conocido de la India el cual construyó en seis ciudades distintas, incluida Dheli, varios observatorios para establecer la hora local exacta. 
Entre sus edificaciones se cuenta también con el Palacio de los Vientos, edificado en 1799 con piedra arenisca rosada con 953 Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.pequeñas ventanas, balcones y un fino trabajo de celosías, para permitir a las damas reales observar desde allí, sin ser vistas, la vida de todos los días.
Después de haber visitado por varios días la ciudad salimos una mañana a bordo de un pequeño automóvil manejado por Mohan
Singh. Este interesante personaje vive en esta ciudad. Confiesa 51 años de edad, casado con dos hijas. De estatura muy pequeña, era de faz oscura, voz aguda y penetrante. Vestía de negro, de acuerdo a la casta de los “Singh” (guerreros). Durante seis días fue nuestro chofer y guía en el periplo de Rajasthán que contratamos en la agencia de viaje del Hotel Gangaur de Jaipur al precio de 300 dólares. Este Periplo empezaría en Jaipur, luego Bikaner hasta Jaisalmer cerca de la frontera con Pakistán y por supuesto los sitios aledaños de interés. Este precio incluía el auto, el chofer, la nafta y las visitas a todos los lugares turísticos del recorrido y sus alrededores. Excluía la comida y el alojamiento de Mohan que, cuando no conseguía un catre en los hoteles donde nos alojábamos, dormía en el auto. El estaba a nuestra disposición desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde.  A la vuelta de la primera excursión nos llevó de Jaipur hasta Agra por dos días más. Las que siguen son algunas de las conversaciones en idioma inglés que Selma mantuvo con él durante los dos viajes, y que ella nos iba traduciendo sobre la marcha y que grababa.

HACIA BIKANER 
En el camino de Jaipur hacia Bikaner encontramos mujeres vestidas de blanco. Pertenecen a la religión Jain, y Mohan Singh las denomina “Mujeres Sagradas”. No toman ningún medio de transporte, no toman avión, no toman autobús, no toman autos ni carros, solamente viajan a pie.
Mohan dice que caminan por todos lados, a veces miles de kilómetros a través del tiempo. No se casan. Los hombres de esa religión también van vestidos de blanco y tampoco ellos se casan. Por eso mismo no tienen hijos y para esas mujeres todos los niños del mundo son sus hijos.
Estas mujeres no usan calzado, caminan siempre descalzas. Son estrictamente vegetarianas. Comen muy frugalmente y usan las hojas de plátanos como plato.  Para comer no utilizan cucharas ni tenedores. Comen con las manos como es usual en la India.
Ya que no trabajan, obtienen la comida de la gente que, sin pedido alguno, les da limosnas. Por otra parte en los templos Jaines son hospedadas gratuitamente. En realidad cualquiera que va a uno de estos templos obtiene gratis comida y todo lo que necesita, siempre que lo pida. 
LAS RATAS DE KARNI MATA 
La pequeña ciudad de Deshnok a unos treinta kilómetros de
Bikaner es conocida por el Templo de Karni Mata, reencarnación de la diosa Durga, deidad tutelar de Bikaner. Es un templo que tiene seiscientos años de antigüedad y tiene una bellísima fachada ricamente tallada y soberbias e intrincadas puertas y ventanas de plata con imágenes de dioses. Lo más interesante acerca del templo es que las ratas, pequeñas de color gris oscuro, deambulan libremente dentro del santuario. Ellas son consideradas sagradas ya que se cree que portan las almas de futuros hombres santos que todavía no han nacido. También es creencia generalizada que los sacerdotes que las alimentan y sirven así a la diosa Durga, renacen como ratas. 
Estas se acercan en tropilla, al sonido estridente de unas campanillas, a los platos llenos de cereales blancos y amarillos y a los anchos tazones rebosantes de leche que los sacerdotes le ponen a su alcance. Es considerado altamente auspicioso ver una rata blanca y nosotros fuimos testigos de ese privilegiada presencia. 
EL CAMINO DE LA SEDA 
Seguimos nuestro viaje y nos cuenta nuestro chofer, mientras va manejando, que él tiene veinticinco años de experiencia en su trabajo y le puede dar explicaciones de todo tipo a los turistas. Así, nos aconseja que no tomemos ningún guía, que él conoce perfectamente toda la India y puede transmitirnos sus conocimientos.
Indicando la ruta que estaban en ese momento atravesando, nos dice que aquí los caminos son buenos y que van a ser mucho mejor en unos pocos kilómetros. Se trata de un camino, el que estábamos atravesando, que conduce a Pakistán.
Si bien los caminos son buenos, el tráfico es endemoniado porque los coches van serpenteando y la frontera, nos dice, es más bien riesgosa, pero está todavía a unos ciento veintiún kilómetros de distancia.
Mientras avanzamos, en los campos, a nuestro costado, vemos plantaciones de mostaza. Con la semilla se hace el famoso aceite de mostaza que nosotros no conocemos en Argentina.
Al acercarse la noche nos alojamos en el Hotel “Desert Winds” (Viento del Desierto), donde asistimos a un espectáculo musical danzante con dos bailarinas nativas imitando el trote de los camellos en la ruta de las antiguas caravanas.
Reanudamos el viaje a la mañana siguiente visitando los cenotafios de los Maharajaes de Bikaner. Estas esplendidas construcciones de piedra dorada contienen los nombres de los gobernantes de Bikaner.
Más adelante visitamos el Fuerte de Yunagar, una estructura formidable rodeada de agua y que tiene varios hermosos palacios de piedra arenisca roja y blanca residencia de los maharajaes de Bikaner.
Allí tuvimos una clara idea de la opulencia de los gobernantes de esta ciudad, a raíz de los caudalosos impuestos que cobraban a las caravanas que recorrían el camino de las sedas.
La posición estratégica de esta ciudad en la ruta de las antiguas caravanas que venían de Asia central y del oeste convirtió a la ciudad en el primer centro de comercio de esos tiempos.
Ahora la fama de la ciudad reside por tener los fastuosos palacios de los ricos mercaderes y los mejores camellos de carga del mundo.
Prosiguiendo con nuestro viaje, llegamos a un lugar abierto y desolado, donde cerca de una gran laguna pudimos observar una gran cantidad de grullas. 
HÁBITOS Y COSTUMBRES 
Nos dice Mohan que en el Rajasthán el único idioma que se habla es el hindi, aparte del rajastaní. Está diciendo que en el estado de
Gujarat hay un idioma que se pronuncia en distinto modo de cómo se escribe. En otros estados pasa lo mismo. El Rajasthán es el único lugar donde se escribe y se lee en hindi y no en rajastaní, repite.
Estuvimos preguntando a Mohan qué significan las marcas horizontales en los árboles que vemos al costado de la ruta. Arriba blanco, después rojo y más abajo de nuevo blanco. Algunos árboles están marcados así y otros no. Mohan nos informa que esos que están marcados así son del gobierno y no pueden ser talados a fin de que, en tiempo de verano, cuando hace mucho calor, la gente que camina por aquí se pueda sentar a la sombra debajo de ellos. En cambio, los que están sin marcas pueden ser cortados por la gente que pastorea cabras para hacer fogatas con ellos.
Más adelante, hablando de los medios de transporte  Mohan nos dice que aquí podemos ver  el “Tonga”,  que es un carro tirado por caballos,  y el “Monki Car” tirado por burritos. Agrega que después del 1950 empezaron a aparecer los autos, los camiones y los medios modernos de locomoción. Antes del 50 se utilizaban mucho los carros tirados por camellos, algunos de los cuales veremos en Jaisalmer.
Mohan nos dice respondiendo a nuestra pregunta que las motos son medios muy populares. Antes un 15% de la población utilizaba las motos. Antes las motos valían diez mil rupias y ahora los terrenos y los cultivos valen unos cientos de miles de rupias. Ahora todo el mundo las tiene. En una familia de cinco personas, cuatro tienen motos. Hay gente que se deshace de sus terrenos, los venden y así cuentan con el dinero suficiente para comprar motocicletas.
Mientras vamos viajando nos encontramos con grupos de chicos y chicas que van caminando a la escuela con ropa blanca y azul. El pantalón, la pollera blancos y la campera azul. Mohan nos informa que tienen que caminar varios kilómetros todos los días para llegar a la escuela.
Al avanzar observamos unos árboles sin una sola hoja a la vera del camino que tienen una forma rarísima; parecen miembros con muñones y en la punta tienen pimpollos, muy grandes, tamaño de un coco de cuello blanco.  Mohan nos informa que esas son las plantas “Batán” y no tienen hojas porque la gente de acá se las arranca para dar de comer a las cabras.
Nuestro chofer nos repite cada tanto que él conoce todos los lugares de la India, de arriba abajo, y que tal vez podría llevarnos adonde nosotros quisiéramos, lo cual sería excelente porque él se considera muy bueno en esos menesteres. Dice que está trabajando en forma independiente y que cuenta con un certificado de un ministro de gobierno de Rajasthán que lo habilita para desempeñarse forma privada. Gana 3500 rupias por mes (70 dólares) y eso no es suficiente para mantener a su familia que comprende a su esposa y dos hijas.

HACIA JAISALMER 
Siguiendo el camino hacia Jaisalmer llegamos a “Pokarán” que es el lugar donde se hicieron los experimentos de las bombas atómicas de la India. Se practicaron aquí diez agujeros hasta llegar hasta donde había agua, y se hicieron dos experimentos, uno entre piedras y otro entre tierra arenosa.
Estamos cruzando el desierto “Thar” y las sombras largas iluminan por contraste los lugares oscuros. A los bordes del camino podemos ver una gran cantidad de cabras y pasamos al lado de pequeñas casas.
Preguntamos cómo hacen esas pequeñas casas para conseguir agua, y Mohan nos dice que pasa por aquí una pequeña cañería  de 15 cm de espesor que provee de agua a muchos  pueblos, y que trae agua desde unos 400 Kilómetros desde un gran río cerca de la ciudad de “Jodhpur”. Esa cañería llega hasta el borde de Jaisalmer y las Dunas, pero no pasa la frontera con Pakistán. 
MATRIMONIO Y CASTAS 
Nos asegura nuestro conductor que en la India las mujeres son de un solo hombre. Si ese esposo muere no van a tener jamás otro
compañero. Con respecto al hombre, él también es de una sola mujer y si esta muere tampoco va a tener otra compañera. Existe el divorcio, y la gente puede divorciarse pero no puede volver a casarse. Los musulmanes en cambio pueden tener varias esposas. Si hay un divorcio, los chicos menores de 18 años van con la madre y el gobierno le paga, y si tienen más de 18 años van con el padre. Si el hombre tiene que hacerse cargo de los chicos pequeños recibe del gobierno un subsidio en dinero para su alimentación.
Cuando preguntamos por el infanticidio femenino que todavía existe en la India, como leímos en un diario de Bombay, Mohan nos dice que solamente las familias muy pobres son las que matan a sus hijas porque no pueden pagar la dote que le es pedida, y que esta costumbre criminal no existe entre las familias ricas. El que es rico,
agrega, puede pagar cualquier dote para sus hijas. Cuando nos topamos con un pavo real, Mohan nos dice que si alguien lo llega a matar aunque sea por imprudencia va a la cárcel por diez años, ya que es el ave nacional de la India. Seguimos hablando mientras el rodado consume kilómetros y kilómetros de desierto. Preguntamos por las castas y Mohan nos dice que en Rajasthán hay 72 castas y él pertenece a la casta de los “Singh”. Agrega que se puede casar solamente con una de su misma casta. Nadie piensa casarse con una persona de una casta distinta, ya que si eso pasa en su familia él le quita enseguida el saludo y lo expulsa de su casa. Mohan detiene el rodado y nos señala a un grupo de mujeres, indicándonos que las que están casadas son las que exhiben anillos, pulseras, brazaletes, aros en los brazos y adornos de plata. Las que no tienen esos adornos son solteras.
Con respecto a las marcas en la frente, las casadas tienen un redondel rojo, mientras las chicas solteras tienen solamente una rayita roja en la frente. Con respecto a los hombres, tienen un agujero en la oreja y eso indica que están casados. Los otros que no lo tienen son solteros.
Estamos recorriendo ahora un camino que es muy parecido al que nos llevó cinco años atrás a “Mont Abu”. Mohan dice que este camino de veinticinco kilómetros es peligroso porque hay gente que desde los bosques asalta a los transeúntes, especialmente de noche cuando no pasa ningún vehículo. Pensamos que quería asustarnos.
Más adelante Mohan nos habla de que pronto se realizará un festival dedicado a las hermanas. Para ese día, los varones van juntando 100 rupias por día para entregar esa plata el día previsto. Mohan nos habla que él puede día juntar unos 300 dólares. Además se le regala también un anillo.
El lo hace todos los años para su hermana. Agrega que ese festival es una costumbre arraigada en toda la india.
Nuestro locuaz chofer continuamente nos repite palabras en el idioma local y se empeña en que nosotros las aprendamos.
Nos repite que en hindi, "buen día" se dice “RAM-RAM”. Cuando te encuentras con cualquiera, lo saludas así y a la tarde: SITA-RAM que quiere decir buenas noches. 

EL REY DE LOS MONOS
Sobre la ruta de vez en cuando, sobre los templetes, vemos banderas de distintos colores. Mohan nos dice que la bandera roja es en honor de Hanumán, el rey de los monos que ayudó a Rama a liberar a su esposa Sita prisionera del demonio Ravana de Ceylán.
La bandera amarilla clara es para Ganesha y la amarilla clarita es para Brahma. Para Krishna se usa el verde y rojo. Shiva tiene cinco colores y Visnú en cambio tiene el color blanco. Todas las diosas, en cambio, tienen siete colores.
Hay grupo de gente Banyara ("de los bosques"), nómades que no tiene casas. Andan todo el día de un lado a otro, con sus burritos. Comercian sal.
Tenemos ahora cerca los montes Aravali ("Arauli", dice Mohan) que empiezan en Delhi, van bordeando el estado de Rajasthán y van bajando hacia el estado de Gujarat.
Estamos cruzando una zona muy fértil al sur de Rajasthán; hay aquí más agua, y zonas muy verdes. Tenemos un campo de mango a la izquierda y otro campo de tomates verdes a la derecha que se van poner bien rojos en diez días, nos dice Mohan. Más atrás nos indica un campo de chiles verdes.
Más adelante atravesamos un puente sobre un río gigantesco, que se llama “Bañar” y que viene de Kumbalgarh. Es muy ancho y está completamente seco hasta la época del monzón.
Agrega Mohan que a 52 kilómetros de aquí hay mucha agua que baja de las montañas y una gran pared detiene el líquido formando una represa con agua potable.
Encontramos más adelante a un grupo de mujeres que llevan fardos de leña y que son de apariencia muy humilde. Sin embargo más adelante vimos otras mujeres con adornos de plata.
Un kilo de este metal vale 1000 euros, nos dice Mohan y agrega que cuando falta la lluvia y los campos no rinden, esas mujeres van vendiendo sus piezas de plata. Nos señala una que tiene más de ocho piezas de plata en los brazos, las muñecas, los tobillos y en el cuello. Pasamos al lado de otras mujeres y hombres trabajando. Su casta se llama "Minha", nos dice, y sus mujeres son muy luchadoras. Mezclan arena con cemento y las venden a la ciudad para la construcción de edificios.
“Chambel” es una región peligrosa, no nos dice el motivo, que se mete entre medio de la ciudad. No hay caminos aquí, sino plantaciones y rocas.
Todo el pueblo aquí es muy longevo, nos dice Mohan. Hay un hombre que tiene 139 años y agrega que su propio padre y su propia madre tienen 118 años. Ven muy bien pero no pueden caminar y tres veces le nacieron nuevos dientes.
Siguiendo la ruta vemos mujeres llevando cántaros de agua que a veces pesan como cuarenta kilos cada uno. Son mujeres muy fuertes. Nos dice Mohan, que a veces llevan más de un recipiente.
En un descanso del viaje, Mohan detiene el rodado para comprar frutas en un lugar agreste donde nos atiende una joven mujer que, armada de una pértiga, baja de los árboles unas frutas para nosotros desconocidas y que nuestro conductor come con muchas exclamaciones, elogiando las bondades del producto que nosotros no tocamos.
Al ver unos ciervos negros, Mohan nos dice que “Mara Singa” es el nombre del ciervo negro. Es muy poderoso y tiene tres puntas en los cuernos.  “Chitan” es un ciervo menudo con lunares blancos.
Mohan nos dice que las vacas completamente blancas sin ninguna mancha, que vemos a la vera de la ruta, no tienen dueño.
Son salvajes. Se juntan en grupo y tienen un macho muy grande y luchador, rodeado de una media docena de vacas. Pasamos la lado de otro grupo de vacas que son de color grisáceo.
Más adelante pasamos una fábrica de estatuas, donde en trozos de grandes piedras, mujeres y hombres esculpen las efigies de casi todos los dioses principales. Una estatua de Hanumán, dice Mohan, cuesta 4 mil rupias. En Jaipur pueden valer 10 mil y 15 mil rupias. 
JAISALMER
Al llegar a Jaisalmer nos hospedamos como antaño en el Moomal Hotel de la cadena del estado de Rajasthán.
La ciudad dorada, llamada así ya que está edificada con piedra amarillenta y que, a lo largo del día, adquiere el tinte rosado está protegida por un doble conjunto de bastiones que se elevan como un milagro de las arenas del desierto.
El Fuerte medieval domina desde la cima de la colina la ciudad de color ámbar. Parece salido de las noches de Arabia y no ha perdido nada de su primitivo encanto.
Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Alrededor de 3000 personas viven dentro de sus muros en pequeñas casas construidas en el siglo XII.
No faltan tampoco aquí, como en toda la India los sadhu, los hombres santos de la religión hindú.
Los Havelis, palacios construidos por los ricos mercaderes de la ciudad y por los Maharaja de Jaisalmer, nos fascinan con sus hermosas fachadas donde artesanos locales han trabajado la piedra con la habilidad de un carpintero tallando madera y creando una obra maestra escultórica que causa asombro.
La atmósfera general de la ciudad, calma, suave, sin tiempo es la que le da a Jaisalmer su magia especial ya que está bañada con la luz única del desierto que añade un resplandor distinto a cada piedra y una extraña translucencia liquida a las sombras.
Durante las noches serenas, mientras degustamos la sabrosa comida local en el restaurante Trío, no podemos distraer la vista del Fuerte sugestivamente iluminado.  Por años la ciudad quedó exenta de influencias extrañas pero cuando prosperó el comercio marítimo en el puerto de Bombay empezó su declinación e importancia.
El día siguiente Mohan nos conducirá por el desierto Thar hacia las Dunas de Sam donde volveremos a subir a los camellos para luego pasar la noche, como únicos huéspedes, en el mismo campamento de cuatro años atrás y en la misma choza de antaño que, debido al paso del tiempo y de la memoria, había perdido mucho de su anterior brillo y de aquella antigua sensación de peligrosidad por su cercanía a la Frontera de Pakistán.
HACIA JODHPUR
El día siguiente volvimos a la ruta donde vimos una mujer que no
tenía la cara cubierta por el clásico velo y Mohan nos dice que todavía no se casó. Solamente se la cubre después de casarse. Repite que hombres y mujeres solamente se casan con personas de la misma casta. Ahora bien, agrega, si uno vive en un determinado pueblo y otro de la misma casta vive en el mismo pueblo no se pueden casar entre ellos. Tiene que ir a otro pueblo para casarse.

Uno sabe, asegura nuestro chofer, al indicar a una mujer al lado de la ruta, que esa es recién casada ya que no tiene nada de su cuerpo que está al descubierto. Mohan dice que sabemos que una mujer se casó hace algún tiempo cuando tiene el codo y alguna parte de su cuerpo al descubierto.
Cuando le preguntamos cómo se distingue en la calle la casta de cada uno, dice que por ejemplo los “Brahmanes” andan vestidos de amarillo y verde y algunos lunares claros en la manga. Otra casta, los “Guyas”, son agricultores y visten de rojo y negro.
Una mujer que vista el verde claro pertenece a la casta de las flores. Los “Chatrias” usan normalmente el color negro. Vemos que otro “Minha”, que pasa, va vestido todo de blanco.
En las grandes ciudades. Nos asegura, como Bombay y Delhi, las costumbres van cambiando, pero acá en Rajasthán es fácil identificar la casta de cada uno por su vestimenta.
La gente va cambiando lentamente por la moda. Las mujeres de la casta de los “Minha” cuando son jóvenes visten de azul y negro, y después cambian al color negro. La casta de “Las Flores”, que se dedican a los jardines y a las flores, tienen otro color.
Si el hijo de una casta, por ejemplo de las Flores, le proponen otro trabajo, no querrá hacerlo. Todos deben seguir el trabajo reservado a la casta a la cual pertenecen. Casta aquí es sinónimo de trabajo, nos asegura Mohan.
El día siguiente dejamos Jaisalmer y recorriendo muchos kilómetros de ruta llegamos a Jodhpur, la ciudad azul, así llamada por el color de sus casas, pintadas de azul. Visitamos nuevamente el Fuerte, una estructura formidable sobre una colina, que quita el aliento por los enormes bastiones de defensa. Su puerta de entrada sigue los lineamientos de todos los palacetes del estilo Mogol-Hindú.
RANTHAMBORE NATIONAL PARK
Siguiendo la ruta llegamos al hotel del Estado en Ranthambore donde hay un Parque Nacional dentro del cual se lleva a cabo el “Proyecto Tigre” y donde nos aseguraron la presencia de decenas de estos animales además de chacales, panteras, gatos de la jungla, monos, cocodrilos, ciervos y una gran cantidad de aves.
Ni bien llegados al hotel del Estado en horas del mediodía, luego de un almuerzo bien picante al estilo indio, tomamos un todo terreno de cinco plazas privado para una primera recorrida en la reserva.
El fuerte del lugar fue conquistado por Akbar el Grande, emperador mogol, en 1569, pero casi siempre ha sido controlados por los Rajputas y fue utilizados por los gobernantes de Jaipur para sus cacerías.
Con el vehículo alquilado, entre los muchos animales que pudimos vislumbrar, pudimos ver una gran cantidad de aves de todos los tamaños y colores así como gran cantidad de cervatillos, cocodrilos, cervatillos y monos.
El día siguiente, de mañana, nos agregamos a un grupo de turistas en una segunda excursión por este magnifico parque y siguiendo los rastros del tigre pudimos fotografiar su huella.
Unos centenares de metros más adelante nos detenemos cerca de una aguada ya que un ciervo estaba emitiendo aviso de peligro a sus compañeros.
Nos detuvimos anhelantes varios minutos. El vehículo había parado el motor y nadie de los ocupantes del todo terreno de veinte plazas decía una palabra. La espera era tensa y expectante y todas las miradas estaban dirigidas hacia los ciervos amenazados.
Nuestra larga espera fue inútil y luego supimos que algunos de los guardias forestales habían estado implicados en la caza furtiva del tigre y, como resultado, la población de felinos había disminuido considerablemente.
Fue así que debimos conformarnos con una fotografía que engalanaba el comedor del hotel de Estado. 
HACIA RANAKPUR
Reanudando el camino hacia ese famoso templo Jain, vemos una fábrica de estatuas al aire libre y Mohan nos dice que los que trabajan esa piedra grisácea pertenecen a una casta especial.  Son los “Salaut”. Estos hombres y mujeres, al igual que todos aquí, no se pueden casar con personas de otras castas. Llegamos ahora al hotel del Estado en Ranakpur donde podemos admirar el esplendido templo, auténtica joya de la arquitectura Jaín antes de volver a Jaipur. Además del templo principal hay varios templetes con esculturas eróticas, tan frecuentes en los templos de la India.
El templo fue construido en 1439, en un terreno donado a los Jaínies por el Maharajá Kumbha y tiene una altura de dos o tres pisos en algunas de su parte y un techo coronado con cinco shikkaras (cúpulas) donde ondulan diminutas espirales que coronan los pequeños altares de los santos jaínes que rodean sus paredes. En el interior hay 29 salas sostenidas por 1444 pilares, todos esculpidos con diseños únicos.
Luego de los seis días que duró nuestra excursión por todo el Rajasthán volvimos a Jaipur y le pedimos unos días después a la misma agencia de viaje, con la cual habíamos viajado hacia aquí, que queríamos ir hasta Agra para visitar el Taj Mahal.
DESDE JAIPUR HASTA AGRA
Mohan Singh una vez más será nuestro chofer parlanchín. La autopista que va hacia Agra tiene cuatro carriles divididos por una plataforma que por kilómetros y kilómetros tiene santa-ritas en flor con un hermoso color rojo púrpura.
La casta de los “Canyer”, nos dice Mohan mientras conducía, no es una buena casta. Es la casta de los músicos, de los danzantes y de la farándula.
Hemos pasado a menos de 100 kilómetros de Agra por una región donde se ven tiendas de campañas habitadas por chicas jóvenes de unos 14-18 años. Visten todas de rojo, y Mohan non informa que son “Coldors” o sea prostitutas. La policía, agrega, a veces viene y las detiene a todas, pero siguen estando siempre.

Más allá, cerca de Agra, hay un santuario solamente de pájaros. Por eso los hoteles tienen nombres de pájaros. Llegamos así a Agra, capital del Imperio Mogol y nos alojamos en un bonito hotel antes de visitar el Fuerte Rojo y el Taj Mahal. Mohan Singh volvió enseguida a Jaipur. El “Maharajá”, que así me llamaba, lo compensó con una buena propina.
La construcción del Fuerte fue iniciada por Akbar el Grande durante su largo reinado. Sus murallas de arenisca roja están coronadas por exquisitos pabellones dorados.
El Taj Mahal, descrito por Tagore como “una lagrima en el rostro de la eternidad” es el cenit de la arquitectura mongol y uno de los edificios más maravillosos del mundo. De Agra volamos a Bombay y días después salimos hacia Buenos Aires. 
LA INDIA HOY
Se ha dicho que el papel de la India en Asia fue similar al de Grecia con relación a Roma. Se trata de una de las culturas más ricas y
longevas de la humanidad que, lejos de pertenecer a un pasado superado como las glorias extintas de tantas civilizaciones, marcha hoy a pasos agigantados hacia su destino de gran potencia mundial. Esto lo pudimos comprobar en este último viaje cuando observamos la construcción de numerosas autopistas, la gran cantidad de celulares y computadoras que utilizan sus habitantes, las innumerables motocicletas y autos de fabricación nacional y extranjera, el activo intercambio comercial e industrial. La gran cantidad de películas que se filman cada año con alegres canciones y bailes y la estabilidad de su moneda.
En Bombay ya han desaparecido los grupos de mujeres con sus hijos pequeños y minusválidos que, frente a un semáforo, rodeaban nuestro taxi pidiendo comida en nuestros primeros viajes y ya casi nadie duerme en las calles.

Mucho falta por hacer debido a los graves problemas de tránsito en las ciudades y poblados   donde casi no hay semáforos, la falta de instalaciones sanitarias adecuadas en muchos pueblos del interior, los episodios siempre recurrentes de infanticidios femeninos especialmente en las zonas rurales como hemos leído en un diario de Bombay ya que se piensa que el varón siempre aporta al hogar y  a la mujer hay que adornarla, comprarle joyas y abonar una fuerte dote cuando se casa.
Además el varón es el único que puede encender la pira funeraria de los padres, tarea que no pueden desempeñar las mujeres. Los casamientos son concertados por los padres y los novios se conocen muchas veces a través de fotografías. Las chicas se entregan en matrimonio a edad temprana con varones de mucha más edad. El divorcio en la India para las mujeres es una tarea social y legal muy difícil y ardua casi nadie se divorcia en este país. Aquí nos decía nuestro chofer que el hombre es de una sola mujer y la mujer de un solo hombre. Los viudos y las viudas no se vuelven a casar. Las castas han sido abolidas por la constitución pero persiste en todo los niveles y nadie se casa con un miembro de una casta inferior so pena de ser desterrado de su familia y de la sociedad.
Por encima de todo esto nosotros, amantes de la cultura india, estamos seguros de que sus pensadores de la india sabrán salvaguardar los valores perdurables de una tradición estética que ha sobrevivido a la prueba de cuarenta siglos e interpretarla de manera que se adapte a la forma de vivir de este mundo globalizado.

                                      Dr. Carlos Ángel Mario Eusebi  
Prof. Selma Polich 
DR. CARLOS ÁNGEL MARIO EUSEBI 
Nació en Loreto, Italia, de madre argentina nativa. Es argentino por opción, con doble ciudadanía, casado, tres hijos, tres nietos. Obtuvo
El Dr. Eusebi con la Sra. de Torrico
el titulo de abogado en la facultad de derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires y el de Especialista en Derecho Aeronáutico y Espacial en el Instituto de la Fuerza Aérea Argentina. Fue distinguido en 1965 por el Presidente de la República Italiana con la “Estrella de La Solidarietá” en el grado de Cavaliere (Caballero) por la labor desarrollada en pro de la amistad Italo-Argentina y con el Kilmes De Honor 89, otorgado por la Municipalidad de Quilmes por su aporte a la cultura nacional y popular. Se inició en la actividad literaria en el ano 1986 publicando su primer libro de cuentos- "El Acento Italiano" en 1998. Algunos de sus cuentos han aparecido en diversas revistas literarias y  dos de ellos, "La Discusión" y ”El Espejo Azul", han sido volcados a cine (cortometrajes en video) Recibió  premios de poesía en el  Círculo Médico de Quilmes y en el Colegio de Abogados por su cuento "La Primera Piedra". Es autor de la novela histórica "Balada para una Encomienda Real” (2000) sobre la reducción de la Santa Cruz de los Quilmes, premiada por la SADE con una mención honorífica; de dos libros de cuentos: “Las Fuentes Peregrinas" (2001) y “Fragmentos”. Es también autor de la recopilación histórica titulada “Un Nombre para la Historia de Quilmes: La Societá Italiana Di Mutuos Soccorso Cristoforo Colombo"(2003) Le pertenece también una recopilación histórica: "La Aviación en Quilmes" presentada durante el cincuentenario del Área de Material Quilmes.

Es autor de un “Manual de Culturas Precolombinas” (Área Nuclear Mesoamericana), ilustrada con fotografías de los sitios arqueológicos de México, Guatemala y Belice, de su esposa, la profesora Selma Polich de Eusebi.
Ha presentado en diferentes centros culturales una serie de audiovisuales con diapositivas y filmaciones sobre Egipto, Asia y la India, tituladas estas últimas: I.- La Puerta de la India. Khajurajo y el Taj Mahal. II.- Benarés la ciudad sagrada del Hinduismo. III.- En busca de los Drávidas. Sobre las Huellas de Rama. IV.- Las Fuentes Milagrosas de Rameswaram. V.- El triángulo de oro. Rajasthán. VI.- Udaipurla urbe del lago. [2]
Compaginación Chalo Agnelli

REFERENCIAS



[1] Hudson, Guillermo Enrique. “Inglaterra de a pié”. Ed. Buenos Aires Books. CABA, agosto 2014.
[2] Ver en EL QUILMERO DE LA INMIGRACIÓN del domingo 4 de enero de  2015, “LOS EUSEBI, HISTORIA DE DOS MIGRACIONES”
http://elquilmerodelainmigracion.blogspot.com.ar/2015/01/los-eusebi-historia-de-dos-migraciones.html/
Fotos: Internet.

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