jueves, 13 de diciembre de 2012

EMPEZAR LOS INTERMINABLE - JAVIER ETCHEMENDI



 
De la Existencia



Un viejo masculla mentiras frente al espejo de una peluquería;

entre el rumor de los secadores

narra historias de un hombre inexistente,

sin superficie:

resumen rápido a lápiz grueso de una vida anterior.

Mi espejo es el albacea de una caja de peligros.



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Existencia II



En mi pecho gira un reloj a tiempo a destiempo.

En su afición cardiaca

se diluye el pasado como una gota de tinta en el agua.

El futuro es la promesa de una Hora inexacta.

El presente una taza de café interminable

junto a la vidriera

apenas sostenida del mundo.



Ahoga el pensamiento, la duda, la certeza

de que todo sea una construcción.



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Fe



Apoya la frente contra el vidrio el ser que me está soñando

y el pensamiento del mundo

se disuelve en el hedor de las carnicerías.

Yo sé que existe otra vida para mí.

Yo elijo esa, la otra; allí ocurre todo como en una clarividencia.

Es posible creer que la muerte no existe:

sólo es el silencio del teléfono, del timbre de la puerta.

Pero después, en un descuido» sus patas chocan contra el vidrio

y toda la realidad se estremece.

Entonces vuelvo a creer que no hay certezas ni sabiduría última;

vuelvo a creer que no hay certeza más necesaria que la muerte



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No estarás



Ya te has ido.

Seguramente no pisarás la misma tierra

no comerás de estas naranjas ni soñarás estas estrellas.

Con el tiempo te cambiará la sangre.

Yo mismo cambiaré en tus pensamientos.

Pensarás que nunca nada se rompía

y no era cierto.



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Vacío I





Ser en el vacío, estar en casa.

Estar junto a las cosas que tienen otro mundo

como un silencio extraño

como un olor a cuervo.


Xilografía, "Casa de la Ribera" de Ludovico Pérez


 Javier Etchemendi
Poeta uruguayo, julio 1968
Ed. Rumbo, octubre, 2007





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