viernes, 24 de febrero de 2012

EL ABRAZO

La mujer mira el abrazo vegetal que en el silencio de un bosque imposible, en el medio de una ciudad, establecieron dos especies ignoradas. No se conocían, no son del mismo ecosistema, no las frecuentaban los mismos pájaros ni las recorrían los mismos insectos ni las ramas se agitaban con la misma brisa, sin embargo pudieron.
Se fueron acercando a duras penas pues a las plantas, a los árboles se les hace difícil buscar nuevos rumbos, solo les queda en intentar nuevas miradas, pero estas pudieron.
Y la mujer, allí, perfecta en su estética humana presiente que esa otra estética vegetal es la suya, la de los imposibles derrotados. Creciendo en abrazos y en encuentros para siempre. Porque nada en la vida es para siempre salvo los encuentros. Vagamos por los días entre encuentros, aún con nuestra propia imagen en el espejo que año a año nos parece nueva por distinta la de ayer.
Se aferran los árboles en su encuentro, allí en el parque que rodea al Observatorio de la ciudad de La Plata, se agarran sin manos ni bocas, pero inseparables. Quizá uno de los dos árboles muera del abrazo, pero valió la pena … y la mujer lo advierte.
Oskar Lambskins

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